La amiga de quien les cuento es… bueno habilidosa y llamémosla resolutiva. Nos conocimos en la universidad y siempre la he encontrado muy inteligente, es el tipo de persona que trama cosas para salirse de aprietos o conseguir lo que quiere, algo así como El Profesor de La casa de papel.
Estudiamos la carrera juntas y ya en el ámbito laboral continuamos la amistad y nos apoyábamos en lo posible, aunque no trabajábamos para la misma empresa, que si “mira esta nueva tendencia”, o “¿qué te parece esta especialización? ¿La hacemos juntas?” Así, amigas y colegas.
Ella es también muy ambiciosa y siempre está buscando como escalar en el trabajo o conseguir mejores sueldos. Eso lo respeto aunque yo valoro más la estabilidad. Un día me comenta que hay un empleo que desea con todas sus ganas y para el cual ya había conseguido entrevista: ofrecían excelente sueldo, requería viajar por todo el mundo para capacitaciones, dotación de un auto, la empresa cubría estudios especializados y así.

Obviamente hasta yo me enamoré y al notarlo me animó a postularme, ofreciéndome el contacto de la persona a cargo del reclutamiento. Me imaginé que había varias vacantes para el puesto y envié mi hoja de vida al correo que me indicó. Me llamaron poco después para la entrevista que obviamente al haberme postulado después que ella, sería días después que la de mi amiga.
Me preocupé un montón cuando me escribió para contarme que estaba enferma y no podría asistir a su entrevista, que iba a intentar que se la reprogramaran. Llegó la fecha de la mía y me pareció que me fue genial y salí muy entusiasmada. El día siguiente, mi amiga me dijo que quería pasarse por mi casa para que le contara como me había ido y la recibí con un café, hablamos por horas en las cuales me preguntó de TODO. Me sentó más como un interrogatorio que como una plática de amigas.
Pasamos unos días sin vernos pero cuando le pregunté si había conseguido que le reprogramaran la entrevista me dijo que sí, pero que me contaba bien en persona. Listo.
A los días y aún sin saber nada de la vacante, le escribo a la reclutadora para preguntarle por el proceso y me explicó que la vacante había sido cubierta y que aunque mi perfil y entrevista estuvieron genial, habían encontrado a alguien que encajaba perfecto con lo que requería el puesto.
No le di demasiada importancia y seguí con mi vida, pero días después cuando me reuní con mi amiga, me cuenta brincando en una pierna que le ofrecieron el puesto y ya incluso había comenzado a trabajar. Me alegré por ella pero sentía también algo extraño, algo que no cuadraba. Y cuando le cuestioné sobre su entrevista, me dijo que fue exactamente igual a la mía, como era de esperarse. Ahí todo me encajó: su supuesta enfermedad, aunque no la había visto enferma, la manera en que me interrogó (y es que lo que le faltó fue tomar notas), todo. Es decir, ella me envió a presentarle el examen para que cuando fuese su turno, y llevar a mano las respuestas.
Me sentó fatal y me pareció una jugada baja, si hubiese sido honesta conmigo, quizás hasta le habría hecho el favor e iba a la entrevista con el único propósito de ayudarla. Estuve molesta un tiempo para ya luego se me fue pasando, y hace poco la envíe a hacer exactamente lo mismo para conseguir yo un mejor trabajo
Anónimo
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