Mi madre falleció cuando yo era una niña. Apenas tenía 9 años cuando un cáncer se la llevó de manera fulminante. Fue mi padre quien me crió con mucho esfuerzo. Mi madre era funcionaria y era quien traía la mayor parte del dinero a casa. Mi padre, sin embargo, era autónomo, por lo que había meses que los pasaba muy justos. Por «suerte» (porque obviamente preferiría tener a mi madre, y él a su mujer), teníamos la pensión de orfandad y la de viudedad.

Mi padre me metió en muchas actividades extraescolares durante mi infancia para no tener que recaer en que me cuidasen mis abuelos, así él podría trabajar más horas y que no nos faltase de nada. Y ojo, lo agradezco.

Siempre usó su parte correspondiente de la pensión de viudedad, en parte, para mi crianza y mis estudios. Sin embargo, nunca permitió que tocase la pensión de orfandad, que desde el primer momento se ingresaba en una cuenta a mi nombre.

Hace unos años hubo una derrama muy grande en el edificio en el que vivimos. Casi 30 000 € por piso entre fachada, ascensor, aislamiento, ventanas… y eso con el precio de la subvención. Recuerdo a mi padre muy agobiado por el gasto que se le venía encima cuando por fin estábamos en un momento estable económicamente. Yo ya tenía 15 años, por lo que no iba a actividades y los gastos eran en comida y ropa, poco más.

Él siempre fue una persona a la que no le gusta pedir nada, ni a sus padres, mucho menos a sus suegros e infinitamente mucho menos a un banco. Decía que ya tenía suficiente con la hipoteca como para pedir un euro más.

Pagó la derrama sin hacer comentarios sobre el tema.

Pasaron los años y cumplí los 18. Hablé con mi padre y le dije que me gustaría tener acceso a esa cuenta ahora que me iba a estudiar fuera, para que el gasto fuese más liviano (a pesar de que tenía beca de estudios y de desplazamiento), pero se negó. Lo entendí, quería que tuviese ese dinero para el futuro y realmente no necesitaba mucho dinero con las becas que tenía.

Fue cuando quise acceder al máster en una universidad privada. No tendría beca, pero era el único sitio donde había ese máster en España; iban a ser casi 7500 €, pero sabía que tenía el dinero. Además, tenía que mudarme a Madrid durante un año y, sin beca, estimaba que serían al menos unos 12 000 € más entre alojamiento, desplazamiento y comidas. Algo más de 20 000 €. Hablé con mi padre, pero me confesó que en la cuenta había poco más de 30 000 € y que pensase bien si quería gastar prácticamente todo en ese año fuera.

¿Cómo podía ser? Según mis cálculos, debía tener casi 100 000 € si jamás se había tocado ese dinero.

Mi padre, con quien a pesar de todos estos años he tenido una muy buena relación (con nuestros más y nuestros menos), se puso a la defensiva. Había cogido los 30 000 € de la derrama. Inicialmente lo entendía, nos hacía falta. Pero, por otra parte, me pareció muy egoísta. Esto fue a los 15 años; era perfectamente consciente de lo que pasaba como para que pudiese hablar conmigo y contarme lo que sucedía. Hubiese salido de mí que usase ese dinero. Aun así, eso era solo una parte.

Pregunté por los aproximadamente 40 000 € restantes y confesó que había liquidado la hipoteca. Antes de que pudiese decir nada, se justificó diciendo que debería darle las gracias, ya que ese piso obviamente sería para mí el día que él faltase.

Que conste que yo jamás le impedí que cogiese mi dinero; al fin y al cabo, como bien dice, la casa será para mí. Lo que me duele de todo esto es enterarme con 23 años de que mi padre lleva 7 sacando dinero de la cuenta que a mí me prohibía tocar «por mi futuro» y que ahora que lo necesito me diga «que lo piense bien». Si os preguntáis cómo pudo hacerlo una vez que era mayor de edad, simplemente se hacía transferencias a su cuenta porque estaba como autorizado de la mía. Mientras yo estudiaba tenía otra cuenta y me decía que donde me ingresaban la orfandad era la de ahorro.

Finalmente accedí al máster. La relación con mi padre se enfrió un poco. Él continúa alegando que debería darle las gracias porque el piso está como nuevo para cuando él falte. Igualmente, sigo diciéndole que yo debería haber tenido conocimiento de esto en todo momento, ya que era lo suficientemente mayor para entender las cosas. Por otra parte, si ese dinero de verdad no se hubiese tocado, podría haberme comprado mi propio piso.