Amigas, agarraos a la silla porque lo que os voy a contar es un puto despropósito.
Todo empezó cuando Isa, que soy yo y claramente no aprendo, decidió volver a las apps de citas después de 2 años de desconexión tinderiana. Mal. Primera cagada. Pero oye, a veces hay que arriesgarse y con 35 años me apetecía alegría Macarena. Y ahí estaba Dani: Hombre divorciado, 38 años, conversación fluida, sin fotos en chándal del Decathlon ni poses de fuckboy en el espejo del baño. Vamos, que dentro de la fauna de las apps parecía un unicornio.
Le di una oportunidad porque ya que la vida amorosa está en la mierda, al menos que sea una mierda bien envuelta. Quedamos para tomar algo y ahí empezó el circo.
El gran destape: tenía más años que el VHS
Llego al bar y me encuentro con un señor que en lugar de parecerse a su foto de perfil se parecía más a mi tío Paco después de tres bodas, un bautizo y varios funerales.

O sea es que el pavo no tenía 40 ni en la bio de su Facebook en 2009. Tenía mínimo 55 tacos y la cara de haber vivido lo suficiente como para haber visto a Locomía en directo.
Lo miré. Él me miró. Yo tragué saliva. Y él como si aquí no pasara nada, me suelta:
«Qué alegría verte en persona, estás incluso más guapa que en las fotos.»
Hombre, normal. Yo no he mentido sobre mi edad, DANIEL.
Intenté hacerme la zen, porque una ya ha visto suficientes mierdas en la vida para no liarla en un bar por un tío que se ha puesto 15 años menos en Tinder. Así que pensé: «Isa, aguanta, igual es majo.» Ja.
El pequeño detalle de que vive con su madre
A los diez minutos de conversación (en los que ya había notado que su tema favorito era criticar a las mujeres de su edad por “descuidarse” DANGER red flag brutal amiga), suelta con una tranquilidad pasmosa:
«Bueno, en realidad nunca me casé. Vivo con mi madre porque bueno, así le echo una mano.»
A ver, que una no es cruel. Si tu madre es mayor y necesita ayuda, perfecto. Pero si tienes 55 años y todavía comes lo que te cocina mamá, te lava la ropa mamá y sigues usando el mismo cuarto en el que hiciste la selectividad… igual no es que la cuides, es que ella cuida de ti, champion.
Estrategia de huida nivel ninja
Mientras él seguía con su discurso sobre cómo las mujeres de hoy en día “esperamos demasiado para casarnos” (señor, que usted ha esperado toda la vida), yo ya estaba mandando mensajes a mi grupo de amigas:
«AYUDA, SOY REHÉN DE PACO MARTINEZ SORIA.»

Decidí aplicar la táctica infalible:
1️⃣ Falsa alarma de madrugón: «Bueno, ha sido un placer pero mañana tengo un día largo y mejor me voy ya.»
2️⃣ Pago rápido: Porque si algo me faltaba era que el engaño generacional me costara pasta.
3️⃣ Correr como si me persiguiera Hacienda.
Salí de ahí con la misma velocidad que mi dignidad abandonó la sala cuando él dijo que le encantaban las “mujeres jóvenes porque tienen más chispa”. Amigo, lo que te falta a ti es terapia y un alquiler a tu nombre.
Si hay algo que aprendí de esta mierda de cita es que los filtros de Instagram han hecho mucho daño, pero los filtros de edad en Tinder son un escándalo.
Voy a empezar a pedir foto con DNI en mano y un periódico del día. Porque ya está bien de encontrarse con Peter Panes con próstata inflamada y mamitis crónica.
Puti Jones.