Las Boy Bands responden a una demanda del público. Si algo te gusta, repítelo. Donde a veces un solo artista puede quedarse corto, un grupo de ellos satisface y amplía la demanda. ¿Por qué elegir pudiendo tenerlo todo?
Si un chavalito con una voz angelical te derretía el corazón (y algo más), ¿cómo te sentirías si llama a sus colegas para cantar a coro? El sensible, el deportista, el macarra y el cerebrito son ingredientes esenciales en la composición de una boy band. Un grupo vocal formado por chicos jóvenes, cada uno con una estética o estilo diferenciados. El objetivo es aunar una variedad de estilos amalgamados en un único producto.
Tan importantes son las voces de estos artistas como el “sabor” que aportan en el escenario. Diversificar y diferenciarse son dos de las claves del éxito de estos fenómenos musicales. Aunque las armonías vocales se encuentran presentes en otras expresiones musicales como el góspel, grupos a capela o el doo wop; la música pop ha sabido exprimir estas técnicas para crear uno de sus productos más exitosos.
Antes de que la prensa musical acuñara el término “boyband”, ya empezaban a ser notables las preferencias de mercado. Parte del éxito de “The Beatles” se atribuye a ser un grupo de jóvenes músicos con marcadas personalidades que creaban en armonía. Sus himnos a la libertad personal calaron a la perfección en una generación deseosa de liberación y cambios.
Las Boy Bands aprovechan las armonizaciones vocales para tejer un tapiz musical y estético, deleite de adolescentes y pre adolescentes. Una de las claves de su éxito es la viralidad. Las productoras y discográficas enfocan estas agrupaciones musicales como “4 productos en una gabardina”. No solamente se aseguran las ventas de material y entradas de la boyband, sino que también cuentan con que se despertará un fenómeno fan. Aunque miles de jóvenes estén de acuerdo en que ese es su grupo favorito, habrá divisiones internas sobre qué miembro es mejor. Cada facción de fans gritará más fuerte o comprará más merchandising que la contraria para reforzar su posición.
No solamente son productos musicales, también formas de expresión e identidad. Aunque seas súper fan de los Jonas Brothers, no dice lo mismo de ti que tu favorito sea Joe, Nick o incluso Kevin. Cada miembro de la boy band se asemeja a una marca de ropa distinta con las que la juventud puede etiquetarse, sentirse identificada y disfrutar.
El fenómeno de las boy bands suele responder a intereses comerciales en momentos concretos. Vimos una gran fiebre de este tipo de agrupaciones en los 90’s con Take That, N SYNC o los Backstreet Boys. En los años 2010’s vimos un resurgir de esta tendencia con grupos como los Jonas Brothers, One Direction o su homólogo nacional, Auryn.
Actualmente donde arrasan las boy bands es en Corea del Sur. Sus miembros firman contratos blindados con las discográficas que los convierten en ídolos de masas de manera inmediata. Sin embargo, cada vez se habla más de las intensas condiciones que ofrece la industria. Han sido varios los artistas de este tipo que han declarado cómo en su máximo esplendor, se les prohibía tener pareja para seguir generando entre sus fans la sensación de “oportunidad” que impulsa el éxito de estos grupos.
¿Alguna vez te has dejado llevar por el furor de este tipo de bandas? ¿Algún primer crush era cantante de una boy band? ¿Sigues escuchando a los grupos que marcaron tu adolescencia y pubertad?
Tío Vivo

