Sex & Love

Dejé de fingir orgasmos durante un mes y aprendí una valiosa lección

Voy a escribir algo que jamás he reconocido a nadie ni he dicho en voz alta:

Hasta hace cuatro días, jamás había tenido un orgasmo con mi pareja (ni con la actual ni con ninguna anterior).

Sí, tal y como lo leéis, yo era una de esas chicas incapaces de correrse cuando follan. Sin embargo, sí que era capaz de alcanzar el orgasmo en solitario. Junté estas dos cosas y me di cuenta de que algo iba mal.

Posiblemente muchas de las cosas que os cuente os van a dejar en shock, como que llevo 5 años con mi novio actual.

“¿5 AÑOS Y JAMÁS TE HABÍAS CORRIDO CON ÉL?”

Sí, amigas, sí… Y él es un amor y en realidad el sexo me gusta, pero algo en mi cerebro iba a fatal y me resultaba complicado disfrutar. Total, que siempre acababa fingiendo el orgasmo porque no quería decepcionarle y porque me presionaba mucho a mi misma.

“¿CÓMO TE VA A GUSTAR EL SEXO SI NO TE CORRES?”

Porque para mí el sexo es como una ruta de senderismo. Ojalá pudiese llegar al final y ver las vistas, pero el camino tampoco está mal.

“¿Y NO TE CORRÍAS AUNQUE TE COMIESE EL COÑO?”

No hijas no. Ni aunque me lo comiese, me masturbase o me follase. Ni con juguetes ni nada.

Sería fácil buscar culpables, pero ¿cómo narices iba a culparle a él si no sabía que yo fingía? ¿Cómo iba a culparme a mí misma si no sabía qué me gustaba en el sexo?

Obviamente había que poner remedio a esta situación y un buen lunes dije “hasta aquí Santo Tomás, yo no finjo ni un orgasmo más”. Me planté y fue la mejor decisión de mi vida.

Ahora lo veo con perspectiva, pero en realidad ha sido un poco duro tanto para mí como para mi pareja… El primer polvo que echamos sin fingir yo me puse a llorar. Él no sabía nada de esta situación y cuando llevábamos un rato dándole al tema me derrumbé. Le conté todo y él me abrazó, me dijo que lo sentía. Se sintió muy culpable. Yo intenté explicarle que el problema no era ni suyo ni mío, sino de ambos.

Poco a poco seguimos haciéndolo, dedicándole más tiempo a ciertas cosas y disfrutando de la intimidad. Descubrí que es imposible que me corra estando yo arriba (y eso que había leído a multitud de chicas diciendo que es la mejor postura para que la mujer disfrute). Como veis, cada una somos un mundo.

Tuvimos que descubrir las posturas que más nos gustaban y con las que más me estimulaba y de repente llegó el día en que CASI me corrí. A lo mejor para vosotras esto es una chorrada, pero para mí fue como cuando era pequeña y llegaba el Día de Reyes. El problema es que me empecé a presionar y me resultó imposible alcanzar el orgasmo.

Pero seguimos intentándolo y hace 4 días por fin tuve un orgasmo. No fue tan intenso como los que tengo en solitario ni de lejos, pero fue un orgasmo claramente, y jamás he sido tan feliz.

¿Qué he aprendido de esta situación?

  • Que es necesaria mucha confianza en tu pareja para poder sobrellevar esta situación.
  • Que la comunicación es la base de cualquier relación sana. Con secretos nada se soluciona, aunque creas que proteges al otro.
  • Que no hay dos cuerpos iguales y que a veces buscar en Internet no soluciona nada. Tienes que apañártelas tú solita o tú y tu pareja para arreglarlo.
  • Que no es fácil. A veces discutimos porque él se frustraba o porque yo me sentía mal y lo pagaba con él.
  • Que la penetración no es el culmen del sexo. Hay que ver el sexo como un conjunto de prácticas que engloban el sexo oral, la masturbación, las caricias, los besos y sí, la penetración.

Si queréis un artículo sobre las posturas que más me han gustado en este pequeño experimento o compartir vuestras reflexiones y experiencias, dejad un comentario.

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