Mi familia es bastante joven, todos fueron padres a inicios de su veintena, por lo que a día de hoy aún tengo a uno de mis bisabuelos. Desde el verano pasado vive conmigo para poder cuidarlo. Por culpa del alzheimer su cabeza hace mucho tiempo que no reconoce a nadie, pero físicamente está como un roble, lo que dificulta sus cuidados. Como yo teletrabajo, la mejor opción era que se quedase conmigo.

Más testimonios reales en whatsapp, pincha aquí, es gratis y totalmente privado

Personalmente fueron mis abuelos los que me cuidaron a mi, apenas conviví algún mes suelto durante mi infancia. La excusa que me daban mis abuelos de que “era demasiado jóven cuando te tuvo” me caló. Toda la vida sentí que había sido una molestia, un error de preservativo o que no pudo haber hecho un aborto a tiempo. Nunca tuve una respuesta real de lo ocurrido. Igualmente, fui una niña totalmente feliz criada por sus abuelos y que veía a su madre realmente como una tía a efectos prácticos. Mis abuelos fueron también los que siempre cuidaron a sus padres, por eso cuando mi bisabuelo comenzó una etapa más agresiva del alzheimer decidí traerlo conmigo, para que ellos respiraran un poco más tranquilos.

Hace unas semanas mi madre se enteró de que mi bisabuelo vivía conmigo. Me preguntó cómo estaba yo, por qué estaba él ahí, quien me lo había pedido… un sin fin de preguntas sin sentido teniendo en cuenta que hacía meses que no sabía de ella. En realidad era normal no saber nada de ella durante meses, aunque su llamada siempre solía ser para invitarme a un café y hablar en algún sitio con calma de nuestra vida. Estas preguntas acusadoras, eran muy extrañas en ella. Invité a mi madre a mi casa, por si lo que quería era verlo pero se negó. Solo hablaría conmigo si él no estaba presente. Le expliqué la enfermedad de mi bisabuelo, y que era prácticamente imposible que supiese de lo que hablábamos. “Ni en broma, ya lo entenderás”, me dijo.

Quedamos a los pocos días en un bar. Antes de saludarme ya me estaba diciendo que tuviese mucho cuidado con quien metía en mi casa. No entendía nada. Mi madre se pidió un aguardiente. Jamás la había visto beber alcohol. Antes de poder hablar se pidió otro y por fin me contó lo sucedido. Mi bisabuelo estuvo durante años abusando de mi madre cuando estaba a cargo de él. Mi madre nunca dijo nada hasta los 19 que, gracias a la pareja que tenía en ese momento, le explicó lo que estaba pasando no era normal. Ella sí lo había normalizado. Intentó decírselo a sus padres, pero no le creyeron.

Decidió irse de casa con su pareja de ese momento, mi padre. Tuvo un embarazo complicado y apenas tenían recursos para subsistir ellos, por lo que decidieron que lo mejor era que mis abuelos maternos se quedasen conmigo. No me dijo nada más sobre mi padre, de hecho no lo conozco ni a él ni a mi familia paterna.

Después de despedirme de ella fui a mi casa, donde mis abuelos estaban con mi bisabuelo. Les pregunté por lo que me había comentado mi madre y solo dijeron que eran “tonterías de tu madre”. Siento que eso lo confirmó.

No paro de darle vueltas a cómo puedo estar cuidando a día de hoy al hombre que destrozó a mi familia. Ni tampoco cómo pudieron mantener el secreto casi 30 años, anulando a mi madre durante todo este tiempo y lo que es peor, dándole la espalda. Han pasado 2 semanas desde que estuve con mi madre, todos los días me pregunta cómo estoy. Sin embargo con mis abuelos, a pesar de hablar hasta la fecha cada día, no hemos vuelto a mantener contacto. Ahora no puedo mirar a mi bisabuelo con los mismos ojos y no se qué hacer con él.