El fatídico día que terminé cubierta de fluidos frente a mis suegros…

Hace un par de semanas me quedé en casa de mi chico (cosa que pasa casi cada fin de semana) y como no somos ningunos niños, sus papás nunca han tenido problema alguno con que durmamos juntos. Así que cuando paso la noche en su casa, siempre duermo en su cuarto y la pasamos muy bien entre las sábanas, o el sofá, o el piso… haciendo el menor ruido posible, porque hay que tener un poquito de decencia en esta vida.

Esa noche no fue la excepción y estuvimos dándole al asunto hasta la madrugada y sin tregua. 

La mañana siguiente me desperté adormilada por la fuerte jornada y cuando volvía del baño a la habitación para seguir durmiendo, mi suegra me interceptó para que le ayudara con algo del desayuno. Por supuesto lo hice porque es lo menos que puedo hacer por esa mujer que es un sol.

Cocinamos juntas, tomamos café y finalmente mi suegro y mi novio se nos unieron para comer una media hora después. Ya habíamos terminado el desayuno y estábamos conversando de cosas sin importancia, cuándo de pronto miro hacia abajo y me doy cuenta que toda mi franela está llena de una mancha blanca, que no me había caído ahí precisamente durante la comida.

Aunque la comida había terminado (y yo había pasado media hora ahí con mi real mancha estampada en el pecho) mi suegro estaba en medio de una historia de trabajo que se me hizo la más larga del mundo. Me crucé los brazos a la altura de los senos en la posición más incómoda y antinatural posible para esconder la mancha, hasta que finalmente pude escabullirme de la mesa sintiendo que las orejas me ardían de vergüenza, pero rogando al cielo que nadie la hubiese notado.

Cuando casi llego al pasillo, mi querida suegra me llama con voz dulce y me dice “voy a meter una tanda a la lavadora, si quieres meter esa franela manchada”. Obviamente casi me muero de vergüenza, y hasta el sol de hoy no sé si ella era cociente de que tipo de mancha se trataba y quiso ser graciosa, o si en realidad actuó desde la inocencia. Pero créanme que a partir de ese día me reviso completa antes de salir de la cama.  

Danellys Almarza