No sé vosotras, pero a mi esta cuarentena en vez de subirme la libido me la ha bajado por completo. Y eso que estaba en fase de querer ponerme a intentar traer un churumbel al mundo, pero con todo lo que está pasando a nuestro alrededor se me han quitado las ganas por completo.

De hecho mi chico y yo nos hemos tirado los 13 primeros días de confinamiento sin tocarnos ni con un palo. Por un momento pensé que se me había secado la parrusa por los siglos de los siglos, pero no, ayer por fin me entró el gusanillo y después de merendar me puse melosona… ¡y funcionó!

La cosa se animó metiéndonos mano como adolescentes y os juro que me quité un peso de encima porque llevaba días pensando que del bajón que tenía no volveríamos a pinchar en la vida.

Estuvimos deleitándonos un buen rato, y justo cuando empezó el metesaca escuchamos los primeros aplausos. Nos dio la risa pero seguimos al tema mientras los vecinos daban su ya clásico recital de las 20h. Para una vez que la cosa se pone tontorrona, no íbamos a dejar escapar la oportunidad.

Los dos intentamos concentrarnos a lo que estábamos, pero yo veía que mi chico empezaba a dispersarse con tanto ‘¡viva la sanidad pública!’.

Así que me ofrecí a darle una chupadita de confinamiento para ver si la cosa remontaba. Bajo al pilón, agarro el manubrio, y justo en ese instante….

¡EMPIEZA A SONAR A TODA HOSTIA EL HIMNO DE ESPAÑA EN TODO EL BARRIO!

 

No os hacéis a la idea del ataque de risa que me dio. Yo con la pirola de mi novio en la mano y en mi cabeza sonando ‘Franco, Franco, que tiene el culo blanco porque su mujer….’.

Obviamente la fogosidad desapareció definitivamente, pero os diré que las risas que nos echamos fueron igual o mejor que un orgasmo. Eso sí, espero que podamos repetir en breve, que confinar no significa no gozar ;)

Adela

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