Amor & Polvos

Follodrama: Sextoy man

Hablemos de ghosting. Pero un poquito nomás, porque es un tema demasiado amplio e importante, por las implicancias y la frecuencia, como para no darle un título y un post propio.

En esta nueva era de ligar por internet las cosas van así. Y además de polvos, y aventuras varias, resulta que también ampliamos el vocabulario. Si vamos a la Wikipedia (niños, no hagáis esto en casa) a nutrirnos de saber encontramos: “Ghosting is breaking off a relationship (often an intimate relationship) by stopping all communication and contact with the partner without any apparent warning or justification, as well as ignoring the partner’s attempts to reach out or communicate”, que viene a ser que de un momento para el otro, la otra persona suspende TODO tipo de contacto contigo sin mediar explicación y dejándote con los ojos abiertos como el 2 de oros de la sorpresa. Bueno, eso la primera vez, después uno se va acostumbrando, y la sorpresa ya no aparece. La sensación de desilusión y el desconcierto siguen apareciendo cada puta vez. En fin.

Ahora, mi última experiencia.

Hace unos meses alguien me hablo de una nueva APP. ¡OK!, probemos, ¿porqué no? Mi primer match fue un follamigo que aún veo cada tanto. Nos reímos un rato, nos deseamos suerte y seguimos en carrera. Luego de un par de coincidencias sin trascendencia, apareció SAM.

Según me informó era inglés, pero vivía aquí desde hace unos años, al divorciarse decidió mudarse para estar más cerca de sus retoños. Su perfil constaba de una sola foto, con un aspecto sospechosamente antiguo, y donde se lo veía de perfil, cuestión para nada casual, ya que rápidamente descubrí un particular sentido del humor. Pero había un texto gracioso, y hablaba de un perro, y me hizo sonreir. Y que sé yo, ese día se ve que estaba optimista, y le di a la derecha.

Es que a mí un tío que me hace reír me pone. Más que esté cachas, o que tenga dinero, o lo que sea que ponga al resto de la humanidad. Por encima de cualquier cualidad, que me haga reír siempre va primero. Y es que el tío me hacía reír. Mucho. Y me ponía como una moto.

Y yo también lo hacía reír. Y me buscaba. Yo hacía grandes esfuerzos por llevar la conversación con mi inglés de academia barata. Pero lo lograba ¡y tanto que lo lograba! Lo tenía atrapado. Y yo me imaginaba que el que me escribía con ese inglés acido, irónico, tan fabuloso, era una versión más morena de Hugh Grant. Me prometía una foto de frente, donde pudiera verle la cara bien. Obviamente, la foto nunca llegó, lo imputo a su espíritu sarcástico. Así me siento menos mal…

Una noche, en una de nuestras conversaciones, no sé exactamente cómo derivamos en eso, pero terminamos hablando de juguetes sexuales. Y yo, es que soy muy fan, y como quien no quiere la cosa, le comenté al pasar que tenía tres. “¡Anda! ¡Qué interesante! ¿Quieres que te cuente algo?”, dijo él. Claro que quise.

Pues resulta que hace unos  años le pidieron ayuda para diseñar un sextoy. “¡Anda! ¡Qué interesante! ¿Y cuál es?”, dije yo. Me explicó detalles técnicos, características,  y el nombre con el que finalmente salió a la venta.

¿Qué creen?. ¡Era uno de los míos! (¡verdad verdadera!)

¿Qué sentiría Alonso si conociera a Karl Benz? ¡Pues eso! No les voy a explicar las derivaciones de aquella charla. Pero yo había conocido, por enésima vez, al hombre de mi vida. ¡Tan fucking perfecto!

La cosa duró un telediario. Nunca quiso quedar. Hicimos cumbre aquella noche. Y de ahí fue casi caída libre. Hasta que un día, no muy lejano, se desvaneció. Goshting.

SexToy Man. Él mismo se puso ese apodo, mientras nos echábamos unas risas, cada uno en su ¿casa?

Había algo que olía a chamusquina desde el comienzo. Esa foto, ciertos datos confusos. Su resistencia a quedar. ¿Se habrá llamado Sam? ¿Habrá tenido perro? ¿Retoños? ¿Etc? Pero ¿cómo negarle a mi imaginación su consecuente vuelo si estoy frente a un tío, que posiblemente habla como Colin Firth, es gracioso, es listo, y que diseñó un vibrador? Me declaro inimputable. Y, así como voló, se estrelló.

Pero ahora, lo cierto es que, cada vez que abro el cajón de mi mesa de luz para buscar a alguno de mis amiguitos, me cuesta no pensar en él. ¡Joder con el ghosting!

Lu1975

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