Era un verano de esos bien calurosos y bien merecidos. Acababa de terminar el TFG y necesitaba airearme en cuantito encontrara la salida de la biblioteca.
Después de haber hecho cayo en los codos de tanto chapar y llorar mil veces por hacer Copia y Pega de un Imposible, estoy con el TFG, nos vemos en verano cada fin de semana a la pregunta de ¿sales esta noche? lo que quería era tajarme día si y día también a lo Jimi Hendrix.

Tenía ganas de gastar zapatilla en la pista de baile, de saltar hasta las 6 de la mañana, pero sobretodo y principalmente de estar con gente en lugar de libros, así es que cuando mi primo me invitó a ir a una casa rural con sus colegas no me pareció mala idea; en cuanto piscina y whisky a dolor salieron por su boca dije «I’M IN!»

Llegamos a la casa a mediodía y nos pusimos al lio de la barbacoa esperando que llegaran los demás con la bebida. Al rato apareció Pablo, un amigo de mi primo que no había vuelto a ver desde críos porque su familia se había mudado a Madrid. ¡Dios! ¡Como estaba Pablo crecidito! Siempre tuvo ojazos el chaval, pero ese verde resaltaba aún más con su tupida barba.
Ese pedazo de hombre, se acercó con 3 cervezas en la mano; y tras darle una a mi primo se acercó a mi para ofrecerme la otra y me preguntó: ¿te acuerdas de mí?

En ese momento todo lo que se me pasaba por la cabeza era: vagamente, pero espero darte hoy algo para no olvidar. Pero bueno, no iba a ir tan a saco, así que, le contesté que si, y nos pusimos un poco al día.
Según las horas pasaban, las cervezas caían, y al poco el tequila entró en acción, y con todo ello la sal y la lima. Pablo me echaba miradas lujuriosas mientras lamía la sal en su mano e iba acortando las distancias. Un roce por aquí, otro por allá, miradas que deboran y el ambiente estaba más que candente.
El ritmo del bebercio fue disminuyendo, porque el cuerpo humano, amiguis, tiene un límite; y en cierto momento Pablo cogió el camino para nuestro dormitorio. Ah! ¿que no os lo que dicho? Si señoras, a primera hora habíamos echo la distribución de las habitaciones y no pude tener más suerte que nos tocó compartir la de las camas gemelas; yo solo esperaba que nos sobraba una de las camas.

Decidí darle diez minutos de ventaja e ir con él al dormitorio. Cuando abrí la puerta encontré la luz apagada así que opté por meterme en la cama sin más tela que mi sábana esperando que viniera a darme las buenas noches en forma de empotración. Entonces oí que se movía, así que retiré la sábana y un enorme….
ronquido salió de su boca.
Uno tras otro.
Ojiplatica me quedé, aunque se me pasó el calentón de golpe. Follar no se como follaría, pero roncar, roncaba bien duro.

Con toda mi decepción, me puse las bragas y la camiseta para ir al salón con el resto de los chavales, y allí me los encuentro, de espaldas, viendo porno y comentándolo como un partido de fútbol. En cuanto se dieron cuenta de que estaba allí se les cortó el rollo, y por el corte, ni yo me marché ni ellos fueron capaces de quitar el porno.
Unbelievable! Con 5 tíos en una casa viendo porno y no mojo. Esto sí que es para bajarse de la vida.
A esta pelirroja que la cojan.