Uno de mis mejores amigos lleva felizmente casado varios años con su mujer. Bueno, felizmente casado es un decir, porque la mala vida que vemos le está dando la colega es de traca. Nunca nos cayó bien, la verdad, pero fue la elección de nuestro amigo y había que respetarla. Aunque ya intentamos, de la manera más sutil, hacerle ver que no era lo que hubiésemos querido para él, cuando vimos que la relación de amistad se tensaba un poco por este motivo, dejamos las indirectas y le apoyamos en su decisión, porque, al fin y al cabo, un amigo es un amigo. 

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¿Que qué le veíamos a la chica en cuestión? ¿Por dónde empiezo? Maleducada, déspota, verdulera y con una chulería insufrible. Celosa a niveles enfermizos, sin que mi amigo le diese nunca motivo para ello. Ni yo ni la mayoría de amigos comunes la aguantamos, aunque la gente la soporta mínimamente porque es la mujer de una bellísima persona y tienen dos hijos y casa en común. Entre años de noviazgo y de matrimonio ya llevan casi veinte años Así que es lo que hay.

Y ahora viene el meollo del asunto. Pues por casualidades del destino han llegado a mi poder unas fotos de la mala bruja (por no llamarle otra cosa), liándose con un pavo. Son varias fotos, de diferentes días, fechadas desde hace varios meses (la más antigua), hasta hace pocos días (la más reciente). Y se la ve morreándose con el mismo tío, que no es mi amigo. Son fotos publicadas en el perfil privado de Instagram del tío en cuestión. Por error, descuido o vete a saber qué, dejó el perfil abierto y antes de que lo cerrase, mi hermana lo vio e hizo capturas de pantalla y me las pasó.

¿Qué por qué mi hermana estaba viendo el insta del fulano? Resulta que trabajan en la misma empresa. Un día mi hermana estaba escrolleando en el Insta y se encontró con una foto de su compañero en actitud cariñosa con una mujer, a la que no se le veía bien la cara. Como a su compañero no se le conocía relación alguna, mi hermana (yo y todas hubiésemos hecho lo mismo) se puso a chafardear el resto de fotos del perfil, para ver si conseguía saber quién era la susodicha y poderse llevar el mérito del chisme en el curro. Claro, cuando se dio cuenta que era la mujer de mi mejor amigo (porque la conoce y sabe perfectamente lo “bien” que me cae), se dedicó a recopilar pruebas. Días después, cuando intentamos entrar en el perfil, ya estaba cerrado.

Ahora tengo unas fotos en mi poder que pueden ser el fin de una familia y necesito aconsejar de la mejor manera a mi colega, después de darle la mayor hostia de su vida.

Por de pronto sólo lo he comentado por teléfono con un amigo de extrema confianza de ambos (mío y del cornudo), por si a él, al ser hombre y confiarse con mayor facilidad de temas más “sensibles”, le había hablado de ser una pareja abierta. A ver, me extrañaría mucho por los celos de ella, pero bueno, cosas más raras pasan. O si la pareja tenía pensado separase y aún estaban juntos sólo de cara a la galería, por los niños o la familia. Es triste, pero conozco algún caso.

Pero no, se ha quedado en shock porque no sabe de ninguno de los supuestos posibles que podrían darle un sentido al comportamiento de ella, sin tener que ser unos cuernos épicos. Ni él sabe nada y jura y perjura que nuestro amigo seguro que tampoco sabe ni sospecha de la infidelidad de su mujer, porque si no, está seguro, se habría desahogado con él.

Esta tarde hemos quedado en vernos y debatir cómo vamos a proceder. Mi idea es quedar ambos con nuestro amigo y contárselo todo. Porque él merece saber con qué arpía está casado. Después… No sé, después estaremos a su lado, como lo hemos estado siempre.

 

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