Como profe, siempre me ha gustado informarme sobre juguetes adecuados para cada edad, las cosas que más podían servir y estimular y tener mi aula bastante completa. Como madre, la historia es otra. En casa del herrero… Una vez me preguntó la pediatra que si al ser maestra de infantil mi hijo estaba muy estimulado, le dije que sí, que tenemos terraza, nos acompaña a la compra, hacemos mucho parque e intentamos ir a muchos sitios, pero que yo no hago cole en casa.
A veces me gustaría, ¿eh?. No os voy a engañar que mi hijo va de camino a tres y hay cosas que todavía no hemos hecho, pero, tiempo tendrá. De momento, en nuestra casa, intentamos que no perder el norte y ofrecerle juegos y juguetes, pero sin descontrol.
Así que hoy, voy a intentar daros algunas ideas de lo que a nosotros nos ha resultado en esta primera infancia, por si necesitáis algunas ideas clasificadas por edades.
- De 0 a 1. Mi consejo es que no corráis. Nos gustaría montar habitaciones de juego preciosas, pero la realidad es que los bebés no las necesitan. Yo apostaría por una buena alfombra gruesa tipo tatami para el suelo, juguetes con sonido como el palo de lluvia o peluches con tacto y diferentes rellenos para los primeros meses. Gimnasios de suelo si tenéis espacio, pero siempre jugando con ellos para que puedan escuchar sonidos, voces, seguir objetos con la mirada… Para cuando ya son capaces de sentarse e interactuar un poquito más, podéis elegir juegos de acción-reacción como la caja de pañuelos o los juguetes de madera tipo Montessori (que también están en Shein) y que ayudan a la permanencia del objeto, ¡ese que es una cajita con un agujero para meter la pelota y vuelve a caer! Y si sois muy animados, podéis fabricar vuestras propias botellas o bolsas sensoriales metiendo dentro agua, geles, colores, objetos para que manipulen mucho. Cuentos con imágenes de contraste o algunos como la colección “De la cuna a la luna” para leerles desde el día uno.
- De 1 a 2. Aquí me decantaría por el movimiento del cuerpo, cualquier cosa que les permita moverse y explorar de manera libre les va a favorecer. El principal hándicap es el espacio. Las piedras de equilibrio y las tablas y arcos son una maravilla, pero, hay que tener lugar para ello. Los juguetes de arrastre cuando comienzan a andar o juegos de insertar y encestar que ayuden a coordinar el ojo y la mano son también un acierto. ¡Bandejas sensoriales donde les dejemos tocar y ensuciar sin ningún otro propósito!. Primeras bicis, motos, patines y casco. Construcciones de tamaños grandes y títulos como “Si yo fuera”, “Buenas noches, buenos días”, “La casa de los besos”, “Que llega el lobo” y un sin fin de historias en rima o de repetición.
- De 2 a 3. Y aquí se nos abre un mundo de posibilidades. Es una edad explosiva para el juego. Por un lado, comenzamos con el juego simbólico: la casita, los disfraces, los coches y garajes… Por otro, con el gran mundo de los juegos de mesa. Comienzan a entender algunas normas y turnos, y son ratos muy chulos para compartir en familia. Nosotros somos fans de juegos de la marca Goula como los pollitos o los tres cerditos, dominós o primeros puzzles, algunas marcas tienen packs evolutivos que van de las 4-6 a las 12 piezas dentro de la misma caja. Aquí, si les motiva y os veis con ganas, juegos de pinchitos, ensartables, pinzas y demás enseres para la motricidad fina. Y a esta edad ya, les podemos pedir en la carta de los Reyes que nos regalen experiencias; teatros, talleres musicales, visitas a exposiciones… ¿De lectura? “Aquí estoy”, “Adivina cuánto te quiero”, “El libro que duerme”.
Espero que os sirva de inspiración y que a nosotras, también nos toque abrir alguna sorpresa estas Navidades ;)
