Hace poco conocí a una pareja que estaba empezando su relación. Eran muy felices y estaban muy enamorados, pero no hacían demasiado pública su relación porque ella había estado muchos años con un señor bastante celoso y, unas semanas después de su ruptura, se había enamorado de nuevo, así que tenía miedo de que la gente, al saber de su nueva relación, le diese la razón a su ex en sus elucubraciones enfermizas. Y es que esta historia me sonaba tanto…
Cuando mi exmarido y yo empezamos a estar mal, él empezó a sentir muchas inseguridades. En general era una persona bastante celosa, pero yo nunca hice demasiado caso a este tema. Lo que pasó al final fue que, a medida que yo decía que no aguantaba más, él aumentaba su idea de “está con otro”. Esto es algo muy habitual, porque siempre es más fácil pensar que te dejan porque son malas personas, por otro más guapo, por lo que sea, cualquier cosa, menos porque yo mismo soy insoportable.

Al principio se centró en el amigo de unos de mis amigos de toda la vida. Si salía su nombre en cualquier conversación era motivo de discusión asegurada. De un tío al que ni siquiera yo conocía mucho. Pero cuando vio que aquella historia no se sostenía, se centró directamente en mi amigo.
Daba igual lo que pasase, cuantas veces me hubiera enfadado con él con razón esa semana, si estaba yo distante era porque seguro que me estaba liando con mi amigo. Llegó un momento en que era imposible tener una conversación con él sin que saliera el nombre de mi amigo con algún insulto de coletilla.
Mi amigo, como había hecho siempre, estaba ayudándome a pasar aquel trance. Me acompañó en mis mudanzas cuando me fui de casa, me ayudó con los niños cuando me quedé sola…

Os he contando de muchas maneras distintas cómo me enamoré de mi marido, pero nunca lo mal que lo pasé por hacerlo. Y es que sí, mi amigo y yo nos enamoramos. Pero, aunque cueste creerlo, fue mucho después de que mi ex creyese que había pasado. Ni él estaba al acecho ni yo estaba deseando que se me pusiera a tiro para separarme. De hecho, al principio creí que no me estaba enamorando, sino que la obsesión que tenía mi ex por él me había hecho ver en él cosas que no eran reales.
Pero finalmente no lo pudimos evitar más y el amor nos ganó la batalla. Mi ex fue la primera persona en saberlo porque yo no quería esconderme, pero esto fue lo peor que pude hacer, porque él había empezado a reconocer sus actitudes feas y estaba poniendo solución a ello pero, al saber que mi amigo y yo seríamos pareja, eso le confirmaba que todo lo que había dicho y hecho lo había hecho con razón, que la culpa de todo era mía y contó a todo el que quiso oír que yo lo dejaba por otro, teniendo dos niños (porque cuando es la madre la que se va con otro, tener hijos lo hace aún más imperdonable socialmente, al parecer).

Por eso entendí tanto a esta pareja. Ella no pudo más con una relación de control y avasallamiento permanente, pero en cuanto ella se dejó ver con otro hombre por la calle dio igual cuantas veces él hubiera fallado, cuantas faltas de respeto acumulase en su historial, cuanta desatención le dedicase a su relación, la culpa es nuestra, que somos unas guarras.