Hace unos meses leía en el foro que una madre estaba indignada porque la habían invitado a un cumpleaños en el McDonal’s cuando ella se había gastado una burrada en el cumpleaños de su hijo, que fue en un parque de bolas. Me quedé pensando que, en lugar de centrarnos en los niños, se estaba convirtiendo todo en una carrera de a ver quién organiza la mejor fiesta, quién da los mejores regalos y quién queda mejor en las fotos.
Chollos de maternidad y peques aquí.
¡La de veces que he juzgado a las madres antes de serlo y cómo me arrepiento a día de hoy de ello! Me encantaría volver a mi yo del pasado, darle dos tortazos y decirle que, efectivamente, “cuando seas madre, comerás huevo”, que cada uno tiene sus circunstancias y que yo no soy quién para juzgar.
Y, tras esa reflexión, abro el melón.
¿Organizar un cumpleaños infantil? ¡Vamos, no será para tanto! Sí, lo es. En la clase de mi hijo hay 15 niños y todavía son pequeños, así que se invita a todos los niños para que no haya discriminaciones (ya cuando sea más mayor, veremos si se hace todo más “petit comité”). Y, claro, ¿cómo vas a dejar a los hermanos fuera? Porque hay padres que para poder llevar sólo a uno al cumple tienen que hacer malabares. ¡Así que de perdidos al río! ¡Donde comen 15, comen 22 y sus padres!
La primera vez nos pilló todo de nuevas. Que si parque de bolas, parque normal, McDonal’s, Burguer King… Mil posibilidades para unos padres primerizos. Decidimos ir al McDonal’s por huevones: nos pilló el toro y nos daban todo hecho a un precio razonable por niño. Y, si os soy sincera, salió todo a pedir de boca: los niños encantados, nosotros no tuvimos que hacer nada y lo disfrutamos mucho. Sólo me arrepiento del tipo de comida. De hecho, mis hijos fue la primera y la única vez que han ido a un McDonal’s. ¡Repetiría sin duda! Un día es un día.
Este segundo cumple intentamos ser un poco más fieles a nuestros principios y lo hicimos en el parque al aire libre. ¡Me río de que nos iba a salir más barato! Entre comida, bebida, adornos y regalitos, nos dejamos un buen pellizco. Los niños, más sus padres, más los por si acaso. ¡Pero un día es un día!
Como hay madres nivel pro, pregunté a la experta de la clase los “por si acasos”. Ropa de cambio, toallitas, un botiquín de emergencia… Nos fuimos de casa que parecía eso una mudanza.
Salimos del cole, como locos, directos al parque a adornar y preparar todo (ya con una ingente cantidad de sándwiches, empanadas y comida lista para poner en las mesas). ¿Por qué nadie nos explica que ya sólo con llegar y colocar todo pasa una hora? A ver, ya he preparado cumpleaños de adultos. Pero es distinto hacerlo sin hijos correteando por ahí, la presión del tiempo y un parque en el que te tienes casi que pegar por las mesas libres un día de sol.
Menos mal que hay familias adorables que llegan algo antes para echarte una mano y te dan trucos. Que si haces una guirnalda de un árbol a otro con globos, que si ponemos los nombres a las botellas de agua, que si yo he traído un balón por si se te ha olvidado…
El resultado fue bueno, muy bueno. Ver a tus hijos felices no tiene precio. Los niveles de cansancio tampoco tienen precio. Y, el lugar, es lo de menos, los niños disfrutan igual. Otra cosa son los padres… Eso sí, preguntad por las alergias primero, que hay veces que te puedes llevar algún susto.

