Hola, amigas virtuales. Hace unos días, compartiendo con mis amigas, salió el tema de cosas un poco fuera de lugar que nos han dicho durante el acto. Mis amigas ya son mujeres asentadas, con familia; por mi parte, estoy en mis cuarenta y toda mi vida he estado soltera. He tenido alguna que otra relación, pero ninguna demasiado larga o significativa. No se sientan mal por mí, que es la vida que escogí, aunque mientras les cuento esto, les confieso que me pregunto por el camino no transitado. Seguramente no habría tenido que escuchar tantas tonterías.
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De acuerdo con mis amigas, mi historial es de antología, así que se los comparto esperando que nunca, nunca, tengan amantes tan «creativos» como los míos. Empiezo por el favorito: “Te sabe a pescado”. Pues sí, un noble caballero tomó la decisión ejecutiva de lanzarme ese comentario mientras me comía el chocho. Quiero aclarar que lo dijo como un cumplido y, por cómo ese hombre comía, puedo asumir que el pescado es su comida favorita en la vida. Mi higiene es bastante decente y no creo que lo dijera de forma literal, sino más bien por el calor del momento.
Otro gentil caballero merece una mención honorífica porque me lanzó un dos por uno: “Dime que es mío, ese huequito que voy a llenar de lechita”. No sé cuál de los dos términos está peor: ¿“huequito”? ¿“Lechita”? Les aseguro que el huequito se me secó y se cerró bastante rápido. Vaya manera de arruinar el momento, y eso que hasta entonces el tipo se estaba destacando.
Esta es un poco menos graciosa y la más creepy de todas; sin duda me ha atormentado por años. Salí con un chico por varias semanas y estaba sobre mí, literal dentro de mí, cuando me dijo: “Qué guapa, te pareces a Rocío”. Rocío era su hermana. Recuerdo haberme preguntado en ese momento qué mal le había hecho a esta vida para que fuese tan ingrata conmigo. Se me bajó todo, me crucé de brazos y el tipo terminó solo, porque yo ya no estaba ahí; mi cuerpo sí, pero mi mente volaba lejos.
El amigo lo interpretó como pena y me invitaba a no sentir vergüenza, pero después de eso no quise verlo más. Si tienes issues con tu hermana, es justo ahí donde yo voy a dibujar la línea. Fue hace años y, hasta el sol de hoy, evalúo el árbol familiar de los tíos con quienes me voy a la cama.
A veces me parece injusto haber vivido todas esas cosas, pero luego pienso que así es como se construye el carácter y, ¿por qué no?, también son buenas anécdotas. Espero que les haga tanta gracia como a mis amigas, a quienes los bloopers de mi vida sexual les alegran el día.