Criar a un hijo no es fácil. Todo el mundo opinando sobre cómo educas mientras tú solo intentas sobrevivir a las opiniones de los demás. Al parecer, soy mala madre por no dejar que mi hija vea «Las Guerreras Kpop». Yo no lo sabía… pero me he enterado esta semana.

Resulta que mi hija de cinco años me dijo hace unos días que quería ver la dichosa película porque en su clase todas la habían visto (ya me gustaría a mí saber si es verdad). Y supongo que como hay tanto merchandising para niños del tema por todos lados, pues ella quiere que si la camiseta, que si el estuche, que si los cereales, que si vete a saber tú el qué. Imagino que ir con cosas de las Guerreras Kpop le debe parecer que es ser guay.

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A ver, yo vi que la edad recomendada para ver la película era a partir de siete años, y vi que había demonios y luchas. Y yo, qué queréis que os diga, pues me quise evitar los miedos nocturnos y pesadillas y, no sé si equivocadamente o no, decidí decirle que no, que era aún muy pequeña para verla.

Mi hija pilló el berrinche del siglo. Al parecer soy la única madre que no deja a su hija verla. Entre lagrimones, y mientras corría para su habitación, me gritó que odiaba vivir en casa. No obstante, el teatro que me montó no le sirvió de nada. No me parecía un tema demasiado importante como para acabar cediendo o pactando con ella.

Días después me pareció que el grupo de madres con las que suele hablar a la salida del cole me miraban un poquito raro, tirando a juicio sumarísimo. Y la sospecha se me confirmó cuando la líder del grupito de niñas con el que se junta mi hija le dijo a su madre en voz alta y clavándome la mirada de indignación de una niña de cinco años que no le diese un caramelo a mi hija, porque era de las guerreras de las narices y yo no le dejaba ver la película. La madre le dijo que era igual, que había traído caramelos para todas y los repartió.

Luego nos fuimos para el parque, todos juntos porque hacía muy buena tarde y ahí las madres decidieron que tenían que ayudarme con mi crianza. Parece que no educas bien a tu hija si no lo consensuas todo antes con tu entorno. Tuve que aguantar frases como «mujer, no pasa nada», «pero déjala que se exprese», «si es una película muy divertida y con canciones muy bonitas». Yo intenté defenderme diciéndoles que una película, por muy de dibujos que sea, en la que salen demonios, me parecía que era de contenido un poquito raro para niñas de la edad de cinco años, que igual no era lo más apropiado. Todas le quitaron importancia y me aconsejaron que sería un momento de calidad madre/hija si la veíamos juntas con un buen bol de palomitas.

A ver, eran cinco madres que pensaban igual y yo era la que pensaba diferente. Así me puse a pensar que igual la rara soy yo o que me estoy quedando atrás.

Al miedo continuo de estar haciéndolo mal, le tienes que sumar la presión social de la crianza, de la que todo el mundo se atreve a opinar.

Pero después de darle unas cuantas vueltas, por ahora, sigo firme en mi decisión. Igual soy anticuada… o igual no todo vale en nombre de «que vean lo que quieran». Así que sí, soy mala madre. Pero oye, de momento sigo durmiendo tranquila. Y sin pesadillas.

 

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