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¿Me pesa demasiado el culo para hacer el Camino de Santiago?

El Camino de Santiago es una experiencia única. Cada vez que lo hagas será distinto, porque, ay amiga, si lo haces una vez… repetirás.  Recordarás lo bueno y lo malo: las risas y las ampollas, los momentos de solidaridad sin idioma y aquellos en los que te planteas matar con un bastón.

Se acerca la Semana Santa y con ella la posibilidad de disfrutar unas vacaciones maravillosas. Pero si te lo planteas, preparate para oír…

Los peros

No estás en forma: VERDAD A MEDIAS.

Todo depende de en cuanto tiempo te lo plantees. ¿Quieres hacer una etapa por día pero no levantas tu culo del sofá? Prepárate para el infierno y para caminar 20 kilómetros repitiéndote lo bien que estás en tu casa. Llegarás más cansada, pero llegarás. ¿Tienes todo el tiempo del mundo? Párate y disfruta.

Peso 92 kilos y  mi actividad diaria se limita a golpear teclas. Antes de hacerlo, salí a caminar un par de veces con una mochila vacía. De caminar 5 o 6 kilómetros con una mochila vacía a hacer 28 con 10 kilos a la espalda hay mucha diferencia. Cuanto más preparado estés, más fácil se te hará, de eso no hay duda. Pero no es indispensable. Hasta los 20 kilómetros se va sorprendentemente bien, hasta los 25 empiezan los problemas, a los 30… a los 30 quieres morir.

 

No tienes tanto dinero: FALSO.

Lo bueno del camino es que se adapta a todos los bolsillos. Y no siempre llevar dinero significa pasárselo mejor.

Es peligroso: FALSO.

Es cierto que a veces hay robos o, en más raras ocasiones, sucesos más escabrosos. Pero esa no es la tónica habitual.  Basta con tener cuidado. Durante el verano, no harás ni un kilómetro sin cruzarte con otros peregrinos. Si eliges el Francés, tus momentos de soledad estarán repletos de adelantamientos.

Y luego está otra cosa: las pandillas. Día tras día, en los mismos albergues, encontrarás caras conocidas. Y acabarás formando pandilla con gente que está en la misma situación que tú.

 

¿Te has decidido ya? ¡Bienvenida! No te arrepentirás, te lo aseguro.

El Camino empieza

El Camino empieza en la puerta de casa y termina donde tú quieras. Pero no te dan la Compostelana hasta que demuestres que has hecho 100 kilómetros. ¿Qué es la Compostelana? Un papelito de colores donde pone tu nombre en latín y que dice que has andado hasta gastarte las suelas de los pies. Aviso a navegantes: cuando veas la cola para recogerla, desearás irte sin ella.

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Los 100 kilómetros del Camino Francés comienzan en Sarria, los del Portugués en Tui, los del Norte en Baamonde…

Consejos a la hora de enfrentar la pateada madre

Elige el camino adecuado.

Existen más de diez caminos diferentes, de ellos el Francés, el Portugués y el Norteño son los más conocidos.

El Camino Francés es uno de los más antiguos y tiene un nivel de dificultad medio. Está perfectamente señalado, pero en ciertas épocas masificado.

El Camino Portugués es, probablemente, el más sencillo. Transcurre por la costa, las jornadas son breves y pasa por suficientes núcleos urbanos como para que nunca falte de nada.

El Camino del Norte es, junto al francés, el más antiguo. Actualmente está en recuperación y tiene una dificultad alta, por lo que no es recomendable para novatos.

Elige el punto de partida y planifica las etapas

Estudia las etapas y sus dificultades. Una subida, por alta que sea, es afrontable al comienzo de la jornada. Al final, querrás bajarla haciendo la croqueta. Recuerda: necesitas 100 kilómetros para que te den el título y el pasaporte y, sin pasaporte, no hay albergues de peregrinos.

Busca una buena guía, fotocópiala y llévate los folios.

Albergues

Existen dos tipos de albergues: públicos y privados. En Galicia, los precios ondean entre 6 y 12 euros.

Si eliges la opción pública… prepárate para lo más básico. Tienen número limitado y no reservan con lo cual debes llegar rápido. Una vez allí, ten en cuenta una cosa: los edificios son viejos, fríos y húmedos. El agua caliente no da para todos y, lo más grave, no hay mantas.

Si eliges la opción privada… puedes reservar. Y cuando tienes tanto camino por delante, saber que si te retrasas no te quedas en la calle… Ay, amiga. Eso no se paga con dinero.

Como ronque el de al lado, flipas.

Como ronque el de al lado, flipas.

En ambos albergues, hay lavadoras y secadoras.

Comida

Durante todo el camino encontrarás sitios donde comer o comprar algo, desde puestos improvisados a restaurantes de lujo. Es recomendable desayunar bien y llevar en la mochila una botella de agua  y algo de picar: fruta y algo de chocolate por si te da la mala. No es necesario que vayas cargada, a los pocos kilómetros podrás comprar lo que te apetezca.

Botiquín

He aquí lo más importante. El botiquín debe ser básico pero completo. Unas vendas, un alfiler, tiritas y betadine. Consejo de mamá: lleva discos desmaquillantes y úsalos para amortiguar las ampollas. Que nunca falte un aceite o crema muy hidratante para los pies y otra para piernas cansadas. Todo lo demás, lo puedes comprar.

Petates

He aquí el punto difícil. La mochila nunca debe superar el 10% de tu peso corporal, así que mete todo lo que crees que necesitarás y quita la mitad. Sin embargo, hay cosas fundamentales:

  • -La mochila. Debe adaptarse bien a tu espalda y si tiene para atar al torso, mejor.
  • -Funda para la mochila. En el Camino llueve. Y una mochila mojada pesa más que una seca.
  • -Ropa de agua: un pantalón de agua y un chubasquero.
  • -Calcetines: muchos calcetines. Nunca habrá suficientes calcetines.
  • -Saco de dormir. Repito: no hay mantas en los albergues.
  • -Calzado cómodo. En el Decathlon, a un precio adecuado, hay tenis de trekking ligeramente impermeable. Pero deben estar suficientemente curtidos y adaptados a vuestros pies. Es mejor llevar unas zapatillas domadas, que unas deportivas nuevas. Es útil tener otro calzado para el pueblo, pero solo si podéis cargarlo.
  • -Tapones para los oídos. Útiles, muy útiles, para dormir. Si roncáis, tiras nasales por favor.

Un último consejo. Aunque tengas la oportunidad de regresar a tu casa en ese mismo día, no lo hagas. Duerme en Santiago. Disfruta de toda la gente que has conocido.

Merece la pena!

Merece la pena!

¿Te vienes?

¡Buen camino!

Autor: Chew

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