Como diría Estopa “era una tarde tonta y caliente” y yo estaba así mismo… así que me metí en Tinder para encontrar a un tío que estuviera en mi misma situación. Hice match con un chico que parecía medianamente majo y decidimos quedar ese mismo día. Como era agosto y en la ciudad había 40 grados a la sombra, quedamos a eso de las 20:00 en una terracita de su barrio. 

Dio igual que fuera tarde-noche…Seguía haciendo un calor agobiante, pero ahí estuvimos durante un par de horitas, hablando y conociéndonos un poco. La cita estuvo bien. No muy bien ni tampoco fatal, bien, un 6. Como estaba agobiadilla con tanto calor y me apetecía volver a mi casa a poner el aire acondicionado a tope, le dije que iba siendo hora de regresar al hogar y que ya nos veríamos otro día.

No puso muy buena cara, pero aceptó porque no le quedaba otra, y se ofreció a acercarme en coche. Le dije que no hacía falta, que cogía un taxi en un momento, así él no tenía que moverse de su barrio. Insistió un poco, pero finalmente dijo que vale y que me acompañaba a la parada de taxis.

Estábamos llegando y vi que había uno en verde. Se lo comenté, fui a darle dos besos y a despedirme, entonces me dijo: “Me he enamorado de ti, María. Espero que te haya pasado lo mismo”. Se me escapó una risa incrédula y le dije que me había caído bien, pero que no nos conocíamos de nada, y que la idea era que nos fuéramos conociendo si nos apetecía”. Fui a meterme al taxi y volvió a decirme que estaba muy enamorado, que era todo lo que había estado buscando siempre y que necesitaba que yo le dijera lo mismo.

Empecé a marearme de lo surrealista de la situación y ya no sabía si era del calor que hacía, o de todo mezclado… sólo quería meterme en el taxi y que me llevara lejos, muy lejos… Y eso hice. Me metí al taxi y el chico empezó a golpear el cristal gritando que estaba muy enamorado y que qué iba a decirles a sus padres ahora, que ya les había dicho que había conocido al amor de su vida…

El taxista me miró y me preguntó qué hacía, pensaba que era una pedida de mano que había salido mal, o algo parecido. Le dije que no, que acababa de conocer a ese tío, entonces me contestó que no hacía falta que le dijera nada más, que arrancaba ipso facto.

Una vez llegué a casa, me di una buena ducha fría y con la mente más despejada entré a WhatsApp y bloqueé a esa persona. Me gustaría que un chico se enamorara de mí plenamente, pero preferiría que me conociera de un poquito más de dos horas, gracias.

Anónimo