Donde hay pelo hay alegría, o eso dicen. Hay debates que parece que deberían estar superados, pero nada de eso… al menos, os cuento lo que me ha pasado a mí.
Yo me he depilado con normalidad muchos años de mi vida, hasta que se unieron varios factores que hicieron que dejara de hacerlo, al menos del viejo modo en el que no se te puede ver ni medio pelo ni casi la sombra de haber rasurado. Ahora, si me depilo, es porque me apetece, porque me da calor o porque, cada equis tiempo, me da por depurar un poco y después dejo que el pelo vuelva a crecer a su antojo.
Como os decía, se juntaron varios factores: la evolución social, y sobre todo, que tengo la piel mega sensible y pretender estar todo el verano con la depilación a punto me costaba, literalmente, lágrimas. Ni rasurando, ni con ceras, ni con productos: todo me producía una irritación tremenda, especialmente en las axilas.
También es cierto que, para llegar a esta decisión, influyó el tipo de vello que tengo. Tengo pelo en las axilas y en las piernas, pero, por ejemplo, no en las ingles, así que tampoco es que sea una “transgresora” nivel dios por no depilarme esas zonas.
Hasta ahí todo ok.
Este invierno conocí a un chico y cuadramos súper bien. Empezamos una relación que parecía evolucionar. Aparte, él era muy de mi estilo: bastante pasota, nada de seguir modas ni estándares impuestos. O eso creía.
Cuando nos acostamos la primera vez, él ya vio que no me depilaba, así que entendí que no le suponía un problema. Lo que yo no sabía era que él pensaba que no estaba depilada solo porque era invierno.
Cuando llegó el buen tiempo y con él las piernas y las axilas al aire, un día me soltó en tono de broma que si se me había olvidado depilarme. Le dije que no, que directamente no lo hacía. Se le cambió la cara. Y, desde ese momento, en las siguientes quedadas, lo notaba incómodo. Le expliqué que era una decisión personal, que no tenía más misterio.
Seguimos juntos unas semanas más, pero recientemente me ha dicho que le gusto mucho, pero que no poder evitar fijarse en mi vello le supone un problema. Aunque sabe que soy una mujer limpia, dice que le da una sensación de “abandono”. Intentó convencerme para que hiciera el «pequeño esfuerzo» de depilarme, pero yo le respondí que intentara él convivir con ello, porque yo no iba a machacarme la piel por el qué dirán.
Porque esa es otra: en la intimidad no le molesta el pelo, pero en verano, cuando vamos más al descubierto, sí. ¿Es por lo que opine la gente? ¿Por estética? ¿Por prejuicio?
Soy mucho más que el pelo que decido o no depilar.
El tío, que iba muy de progre, desde luego se me ha caído completamente. Resultó ser progre de postureo, de los que se hacen los modernos porque queda guay, pero que, a la hora de la verdad, te dejan por tener pelo en las axilas. Más superficial, imposible.
Anónimo
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