Os cuento mi historia esperando que entiendan lo delicado que es esto de compartir la contraseña de Instagram, o cualquier otra red social, ya que mi por lo menos me ha salido como una patada en el culo, y yo que solo intentaba colaborarle en algo a una amiga. 

En diciembre del año pasado ella me pidió que le compartiera mi clave de Instagram, cosa que habíamos hecho la una con la otra en diferentes oportunidades. Quería saber qué había estado haciendo su ex ese año, ya saben, por aquello de cerrar ciclos. Yo como la excelente amiga que soy se la compartí de nuevo, asumí que ella había visto lo que necesitaba ver y listo. 

Varios meses pasaron sin ninguna eventualidad, más allá del hecho de que una amiga en común me escribió quejándose de que nuestra amiga la stalker, se había vuelto más creída desde que se había mudado a una mejor zona, y honestamente no pude hacer más que coincidir con ella, porque en efecto desde que se había mudado se había distanciado un montón de nosotras. 

Intenté varias veces acercarme a ella sin éxito, le escribía, la llamaba, y nada que obtenía respuesta hasta que un día coincidimos en el cumpleaños de otro amigo en común. Ya harta de su actitud, la confronté directamente y le pregunté qué coño le pasaba, a lo que ella le respondió que no quería nada que ver conmigo, para protegerme de su “vibra pesada” y su actitud border. 

Les explico: estas palabras exactas se las había dicho yo a la amiga en común cuando me dijo que ella se había vuelto una creída. Sin palabras ni defensas lo dejé hasta ahí, muriéndome de la rabia e impotencia, ¿porque cómo no? Eso se lo había dicho yo a mi amiga en confidencia, y además ella había comenzado la retahíla de críticas. No me hacía sentido que ella misma le hubiese ido con el chisme… Además de que no es esa clase de chica. 

Por no dejar de intentarlo, le pregunté al respecto, aunque ya iba sospechando por donde venía la cosa… y apuesto que ustedes también. En efecto mi amiga no tenía idea de lo que le hablaba y me aseguró incluso que tenía meses sin hablar con la chica stalker. Me metí de un tirón en mi cuenta de Instagram a ver en qué dispositivos estaba activa y efectivamente esta chica aún la usaba desde la vez que un año atrás se la había prestado para stalkear a su ex (lo supe por la ubicación que marcaba el otro dispositivo en caso de que se lo estén preguntando). 

Pues ahora la cabreada era yo, y ella una abusadora la muy hija de su madre. Porque si leyó esa conversación específica que fue muy puntual, tenía que haber leído todo lo demás, mis conversaciones con mis primas, con otras amigas, y hasta las publicaciones de prácticas sexuales que le enviaba a mi novio por dm. 

Cambié la clave ASAP y por supuesto le armé la bronca por su abuso. Se hizo la víctima y la dolida, que gracias a Dios los había hecho, pues pudo descubrir la clase de “amiga” que yo era al estar hablando mal de ella a sus espaldas. Obviamente no estoy orgullosa de lo que hice, pero me parece que su falta fue mucho más grave, y además respalda mi caso, ¿porque qué clase de amiga viola la privacidad de tal manera?

 Ni me disculpe ni me interesa arreglar nada, en definitiva, es una tóxica de mierda a quien es mejor tener de lejos. 

 

Anónimo

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