La mejor parte es lo que vino después. Me pasó igual que a ti. Aquí el caballero ni se molestó en hacer algo más. Yo me levanté, fui al baño y me quedé delante del espejo intentando asimilar lo que había pasado en esa habitación. Tenía que volver porque dormía allí.
Inocente de la vida pensé que la fiesta seguiría después de ese desastre. PERO NO. Tardó lo mismo en dormirse que en irse el gas.
Me quedé mirándolo con cara de asco y pensando: si anda duerme que estarás cansado, me cago en tu vida.