Viviendo en un mundo en que la gente se cansa de decir “no me gusta hablar de política”, “no me gusta la política” o “es que todos son iguales” ya mi nivel de pereza es máximo cuando me topo con un muro al intentar explicar que la política lo es todo. La política como término filosófico, ideológico, no hablando en que si el coletas, el perro o el fachascal… No. Política pensando en que según tus ideas, tus ideales y tu moral, tomas tus decisiones y eso, nos guste o no nos guste, es política.
Pues bien. Yo vivo en una ciudad en la que, hace 8 años hablar de un alquiler que pasase los 400 lereles era una locura. Yo hace 10 años pagué 400 por un piso y mis compañeras de trabajo me decían que si me sobraba la pasta. Hoy en día (hoy justo hoy, no como concepto, sino que hoy literalmente lo he mirado antes de venir aquí con el chisme) en esta misma ciudad, he encontrado una única vivienda por menos de 600 y eran 20m² totalmente aguardillados, es decir, en ningún lugar de la vivienda podías estar totalmente de pie.
¿Y esto a causa de qué? Pues según a quien escuches, según quien te lo cuente, te pondrá unas excusas u otras. Pero es que en mi ciudad ha sido algo tan evidente que no cabe la mentira y la manipulación. Aquí, de toda la vida, siempre fue difícil encontrar piso en septiembre porque es cuando llegan los estudiantes y el mercado inmobiliario se volvía un poco loco. Nada grave. Los estudiantes vivían en su gran mayoría en el centro de la ciudad para estar cerca de las facultades, de las zonas de ocio y de reunión social y los lugares de actividad cultural. Por eso a los barrios no era algo que afectase muchísimo.

Pero en verano el turismo ha ido multiplicándose exponencialmente de una forma loca, absurda y totalmente irrespetuosa con quienes vivimos aquí todo el año. Resto trajo suciedad, ruido y problemas de movilidad en su momento, pero ahora…
Hace un par de años abrieron los primeros pisos de alquiler vacacional aquí. Sin licencia, por supuesto, y de una manera un poco más por necesidad que otra cosa. “Cubrir un mercado que no estaba estudiado”. Pero en los últimos 3 años hemos pasado de tener algún piso de estos a que hoy en día SOLAMENTE HAY PISOS DE ALQUILER VACACINAL O PISOS TURÍSTICOS. Este año la cola en la inmobiliaria a la que suelen acudir los estudiantes más o menos en agosto o septiembre, en junio tenía una cola tan larga que cortaba dos calles. Y eso para los estudiantes, ¿sabéis cómo afecta a quienes vivimos aquí?
Hace 6 meses la herencia de la casera de mi suegro fue reclamada. El piso totalmente descuidado durante décadas donde él había acordado pagar muy poco y habilitarlo él mismo para la viabilidad como vivienda, en un pueblo que no está del todo cerca de nada, calló en manos de una sobrina que conoce mejor el mercado. Un burofax y de pronto un señor de más de 70 años con la mínima contributiva se ve sin lugar en que vivir, porque todos los arreglos que no le hicieron en su momento y que sí harán ahora hará que pasen de cobrar 300 euros al mes a 300 euros cada 3 días durante la temporada alta con un anuncio engañoso que ponga (En un pueblo a escasos minutos de…).

Es terriblemente indignante cómo una ciudad que supo durante 2020 la importancia de invertir más allá del turismo, hoy en día es totalmente impracticable para quienes arrimaron el hombro en su día.
800 euros por un piso donde solamente cabe una persona… ¡Si solamente entra un sueldo no se puede pagar! Hay tan pocas viviendas disponibles que ese libre mercado inmobiliario lleva a los grandes tenedores a poner el precio que les de la gana. Yo, desde el piso alquilado de un obrero que heredó un pisito y quiere tenerlo ocupado y que se “mantenga solo sin dar gastos”, me siento una privilegiada mientras ayudo a mi suegro con la mudanza e intento sostener los nervios de mi madre a la espera de un burofax de su casera que le advirtió de que pronto tendrían que hablar cuando ella recibiese una carta. Una señora con más de 20 pisos en los cuales se niega a sustituir o reparar electrodomésticos ni arreglar humedades, se sumará a la moda y duplicará el precio del alquiler a una señora que lleva 22 años viviendo en un piso que ha ido reparando ella misma con su pensión.

Y si, esto es política. Que la vivienda prevalezca como bien de mercado por encima de la propia constitución es una absoluta vergüenza. En esta ciudad cada vez que se propone la intervención en pisos son licencia, todo se echa atrás a base de publicidad donde se nombran las palabras que asustan (no sé por qué) a todo el mundo.
Y mientras, quienes vivimos aquí todo el año, soportamos el olor a orina en zona histórica, la basura en el suelo en los parques, los altavoces y canciones de los turistas a cualquier hora del día… Y pronto lo haremos debajo de un puente para que nuestras casas puedan ser usadas para la especulación por encima de todo.
Luna Purple.