Vengo a contaros algo porque estoy indignada. Nunca he sido una mujer celosa, entre otras cosas porque mi marido nunca me ha dado motivos. Es un hombre bastante normal que se dedica a trabajar y a nosotros, a nuestra vida, a nuestra casa. Es un padrazo con nuestros hijos y muy cariñoso y atento conmigo.
Como os digo jamás he cogido el móvil de mi marido con la intención de buscar nada raro, pero el otro día lo cogí, con su permiso, para buscar un correo y fue ahí donde me di cuenta de que mi marido está suscrito a una cuenta de Onlyfans.
Me quedé pasmada pero no le dije nada delante de los niños porque no lo creí oportuno en ese momento, aunque por la noche, cuando se acostaron, abrí el melón de la sorpresa que me había dado ver aquello.
Le dije qué cómo era eso, que en qué momento se le ocurría abrirse un perfil así y que para nada hubiera yo pensado que él era un consumidor de ese tipo de contenido. Él, tan pichi, me dijo que era muy común, que estaba haciendo un mundo de eso cuando no tenía tanta importancia, y, de hecho, intentaba argumentarlo en que siquiera me lo había ocultado, que le había pedido el móvil y me lo había dado sin reparos.
Le dije que bueno, ocultarlo como tal no, pero tampoco me lo había dicho. Me dijo que si creía que él era un santo, que todos los hombres veían porno y que estaba montándome una película que no existía.
Le pedí que abriese la sesión y me enseñase el contenido que consumía. Lo hizo, para él en ningún momento resultó compromiso de ningún tipo, él sigue manteniendo que no es para tanto y que yo soy una exagerada.
Observé que paga por ver a chicas atractivas en fotos y posturas sexis y me enseñó unos cuantos vídeos eróticos. Algunas de estas chicas eran conocidas y otras eran anónimas, mujeres que se prestan a crear ese contenido y subirlo a cambio de dinero.
Desde entonces me siento mal, no tengo muy claro por qué. Si porque he flipado fuertemente al ver que mi marido pagaba por ver a otras mujeres, porque me resulta en cierta manera algo semejante a la prostitución, o por comprobar que algunas eran chicas muy jóvenes de alrededor de 20 años… no lo sé. Pero PAGA por eso. Y me parece un límite importante traspasar esa línea. A todos los tíos les gustan las tetas y los culos, pero pagar por vérselos a tías concretas me parece una línea roja, que queréis que os diga.
Todos hemos visto porno alguna vez y en cambio no me ha impactado tanto como esto. No sé, lo mismo se me está yendo la castaña, pero me siento defraudada por mi marido, en cierta manera engañada y también me ha afectado a la autoestima el hecho de que pague por ver a chicas en mucho mejor estado físico que yo, que también tuve ese cuerpo con veinte años pero que ya no lo tengo, entre otras cosas porque le he dado tres hijos sanos y preciosos.
No sé si son paranoias mías o si alguien puede entenderme.
Qué cierto es que nunca terminamos de conocer a nadie en profundidad.
