Nada me gusta más que pasar la noche con mi novia. Sin embargo, a veces la cruda realidad hace que nuestros dulces sueños se desvanezcan. Mi pareja es mi compañía preferida, ya sea para estar despiertos o dormidos. Siempre estoy deseando verla, hacer planes juntos o simplemente compartir nuestro tiempo. Todavía no vivimos juntos así que aprovechamos cada ocasión que tenemos para pasar unos cuantos días sin separarnos.

Más testimonios reales en whatsapp, vente aquí

Cada vez que nos acurrucamos, la paz me invade, pero con el tiempo he aprendido que las noches pueden desembocar de muchas maneras. Padece de insomnio y, aunque de pequeña parece ser que sus episodios noctámbulos eran más habituales y llamativos, todavía hay veces que me ofrece algún espectáculo nocturno.

Una de sus interacciones más inolvidables estando dormida ocurrió cuando llevábamos pocos meses. Me desperté al notar el contacto de algo en mi cara. Al abrir los ojos la veo a ella, dormida pero muy seria, con el ceño fruncido y el puño cerrado acercándose lenta pero inevitablemente a mi cara. Su puñetazo ralentizado me causó sorpresa y risa a partes iguales. Cuando despertó me lo contó todo.

Estaba soñando que los matones de su instituto se estaban metiendo con su hermano pequeño. Les habían arrinconado en un acantilado, y ella forcejeaba y lanzaba puñetazos para salir de la situación. Me pidió perdón muchas veces pero no le di importancia, es una de mis anécdotas favoritas.

Alguna otra vez me ha llegado a pegar estando sonámbula. Ya fuera con la mano abierta o el puño cerrado, la velocidad ridícula con la que lo hacía siempre resultaba inofensiva y, aunque desconcertante, también muy graciosa.

También he sido testigo de otras manifestaciones de su sonambulismo, entre cómicas y aterradoras. Alguna vez me ha despertado oírla hablando de pie con una pared. En ocasiones me ha asegurado que ha dormido del tirón pero al despertar la habitación parecía otra, con cosas cambiadas de sitio y restos de aperitivos nocturnos sin ser ella consciente. Las experiencias más aparatosas han sido tropezones y caídas por su parte.

Bastantes veces empieza a hablar cuando se queda dormida. He llegado a tener conversaciones estando despierto y ella dormida, aunque la lógica no estuviera ni se la esperara. Otra manifestación común es que cuando empieza a hablar dormida, se despierta al oírse e intenta tener esa conversación consigo.

Dormir en pareja es lo mejor, pero también tiene riesgos asociados. Desde los célebres robos de manta hasta los infames ronquidos, ¿quién no ha tenido un encuentro desafortunado por la noche con su ser querido?

Quiero aclarar que esto no es una queja, me encanta mi novia con todas sus excentricidades, despierta o dormida. Tampoco es que yo sea el durmiente más apacible. A pesar de no ser sonámbulo, yo también le he dado la puñeta nocturna más de una vez. Mi pareja me ha relatado episodios en los que he sido yo el motivo de desvelos.

Algo que suele pasarme es dar patadas. Si bien no suelo enterarme de esto dormido, más de una vez cuando estoy conciliando el sueño, he sido consciente de estos espasmos. En mi caso, siento que es la sensación de “caer al vacío” justo antes de dormirme lo que me hace patalear. Tampoco esta explicación es completa, ya que muchas veces mi novia me ha contado a la mañana siguiente que le he propinado más patadas que un futbolista estando yo profundamente dormido y hasta siendo difícil despertarme.

El caso es que, desde que estamos juntos, cuando tenemos una noche difícil por el motivo que sea, nos espera un entretenido amanecer compartiendo nuestra experiencia. Sueños raros, conversaciones inverosímiles o acrobacias nocturnas acaban amenizando nuestros desayunos.

¿A vosotras os pasa? ¿Qué es lo mejor y lo peor de dormir con vuestras parejas? ¿Han afectado estos u otros problemas del sueño a vuestra relación o descanso?

 

Por Tío Vivo