La idea del amor y cómo debe ser (o más bien cómo debería ser) nos rodea constantemente, y con ello llega el peligro de crearnos ideas falsas sobre cómo tiene que ser y como no una relación.

En terapia de pareja es muy frecuente encontrarse quejas del tipo “no me entiende” “no me completa” “me faltan  cosas”, y cuando analizas detenidamente muchos de esos casos, ves que sin darnos cuenta volcamos sobre nuestra pareja una serie de demandas que no se ajustan con la realidad.

 

Una de ellas es la de llegar a pensar que mi pareja es mi “otra mitad”. Es decir, nos complementamos perfectamente y por tanto todas mis necesidades quedan cubiertas por esa persona.

¿Seguro?

Aquí os traigo una lista de las situaciones que más despiertan dudas

  1. Tenemos que hacerlo todo juntos

Es normal que al principio de una relación esas ganas por verle, pasar todo el tiempo del mundo con esa persona, solo piensas en vuestro próximo encuentro y en todo lo que os vais a hacer. Y eso está muy bien, pero sobre todo al principio.

Luego las aguas tienen que volver un poco a su cauce. Es importante seguir haciendo esas cosas que a mí me encantan, como quedar con mis amigos, ir al gym, al cine o todas esas cosas que te encanta hacer SOLA y que antes de tu pareja hacías.

La soledad forma parte de nosotros, y es maravillosa, el problema está que si dejo de trabajarla cuando estoy en pareja le puedo coger como una especie de “miedo” y eso es realmente peligroso, porque si la relación va mal puedes estar aguantando precisamente por miedo a estar sola porque se te ha olvidado.

 

  1. Nuestras ideas tienen que ser iguales

Si quieres que tu pareja piense en todo igual que tú en todo (o casi todo) no estás buscando una pareja, estás buscando a tu clon amiga mía.

Es cierto que las parejas que mejor funcionan suelen compartir ciertos pilares o filosofía de vida, basada en ciertos valores claros.

Pero siempre puede haber ciertas cosas que no tenemos por qué pensar exactamente igual, y tenemos que aprender a respetar que nuestra pareja puede tener pensamientos contrarios a los nuestros, y NO PASA NADA.

  1. Mi sexualidad es únicamente responsabilidad de mi pareja

Hay personas que una vez que se embarcan en una relación piensan que su sexualidad ya tiene que ser compartida para siempre o responsabilidad del otro, ERROR.

La sexualidad es responsabilidad de cada uno, y tienes que seguir trabajándola durante toda tu vida, además, tu pareja no estará presente todas la veces que te apetezca, y estás en todo tu derecho de jugar y explorar tu cuerpo, además es la mejor forma de enriquecer tu vida sexual y tu deseo.

  1. Nuestros gustos tienen que coincidir y debemos compartirlos

Aquí entra mucho el tema de aficiones, es importante respetar los espacios individuales de cada uno, y eso implica los gustos, aficiones o los hobbies.

 Tú no tienes por que vivirlo con la misma intensidad, y si me apuras no tienes ni que participar ni entenderlo.

Si a tu pareja le encanta pintar figuritas y a ti leer, son ámbitos personales e individuales de cada uno y tenéis que respetarlos y por supuesto, fomentar los gustos del otro.

  1. Mi pareja debe ser la persona con la que más me desahogue

Una cosa es tu pareja, y otra muy diferente son tus amigos.

Porque seamos claras, si yo discuto con mi pareja y necesito ponerle un poco verde (solo un poco) como lo voy a hacer con mi mejor amig@ no va a ser como hacerlo con él, y lo sabes.

Además el nivel de conexión y de entendimiento que tenemos muchas veces con nuestros amigos (que muchos llevan en nuestra vida mucho más que nuestra pareja) es diferente, ni mejor ni peor, pero te aportan otras cosas igual de necesarias.

  1. Cuando salgo con mis amigos mi pareja debe estar también y yo con los suyos

Aquí volvemos un poco a que cada uno tiene que tener su parcela de vida, igual que tu pareja no va contigo de la manita a tu trabajo (a no ser que trabajéis juntos) ni va contigo a todo, hay momentos de diversión donde mi pareja no tiene porque estar y este es uno de esos  momentos.

No quita que haya momentos que tu pareja vaya con tus amigos y tú con los suyos, no hay problema, pero que no sea una norma general y que ya no veas a tus amigos a solas nunca.


Estar en pareja es un proceso muy bonito y de conexión, pero es importante que no perdamos nuestra individualidad en ningún momento de esta, porque sin ella estamos perdidos.

Aida Vallés Psicóloga especializada en Sexología y Terapia de Pareja

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