Me gustaría exponeros mi historia para romper una lanza a favor de las personas con VIH.
Soy divorciada y tengo 55 años. Tras tener varias parejas, actualmente comparto mi vida con un hombre maravilloso portador del VIH (virus de inmunodeficiencia humana). Cuando nos conocimos, en cuanto nuestra relación se estrechó, me quiso hacer partícipe de esta información porque consideraba que era muy importante de cara a tener una relación amorosa, lo cual me pareció un gesto de sinceridad y transparencia. Le había pasado otras veces que alguna mujer al enterarse había decidido retirarse, lo cual es muy legítimo, pero por este motivo prefirió decírmelo desde el principio. Yo le dije que me gustaba de verdad y lo quería conocer con todas las consecuencias. Y ya veis, tras 4 años, aquí seguimos juntos.
Mi pareja no tuvo una vida fácil y cuando era muy joven cometió varios errores, entre ellos drogarse. Esto le llevó a contagiarse de este virus, y es por esto que hace muchísimos años ya que convive con él. Tras esta etapa de juventud e inconsciencia, se rehabilitó y se centró, estudió su formación profesional y desde entonces es un hombre normal, con su trabajo, con su vida y con su tratamiento, eso sí.
A priori, el hecho de portar este virus significa que se daña tu sistema inmunitario, por lo que estas personas son mucho más vulnerables a diferentes infecciones y enfermedades que con un sistema inmunitario sano sería difícil contraer. No es tener el sida como tal, el sida sería la evolución de la enfermedad hasta hacer estragos en el cuerpo, cosa que se paraliza en el momento en que se empieza con el tratamiento.
Actualmente mi pareja toma antirretrovirales, ya que una cura como tal para el VIH no existe, es para toda la vida, si bien, el uso del tratamiento hace que tenga una vida de calidad y una esperanza de vida idéntica a las personas sanas.
Se supone que con un buen tratamiento, las personas portadoras no transmiten el VIH, pero en nuestro caso, mantenemos todas las precauciones posibles.
Por este motivo, aunque ha tenido varias parejas estables, él no ha querido nunca intentar ser padre con ellas porque no lo ha terminado de ver claro, por si existía la más mínima posibilidad de transmitir el virus.
En cuanto a la convivencia, nosotros siempre usamos preservativo en nuestras relaciones, de principio a fin. Por lo demás, hacemos vida prácticamente normal. No compartimos maquinillas ni ningún objeto cortante, y cuando en alguna ocasión él ha tenido una herida y he tenido que asistirlo, con ponerme unos guantes ha sido bastante.
No se transmite por la saliva, no se corre riesgo entre nosotros que no sea sexual o si su sangre entra en contacto con la mía o con mis mucosas. Estoy harta de la desinformación que hay y que parezca que estas personas son unas apestadas cuando no lo son, pueden hacer una vida prácticamente normal, sólo teniendo en cuenta unas cuantas precauciones y tomando un tratamiento.
Sólo os digo que soy con este hombre más feliz de lo que he sido nunca y que le doy gracias a dios por haberlo puesto en mi camino. Las cuantas precauciones que debemos tomar no son nada en comparación con todo lo que me aporta y todo lo bonito que ha traído a mi vida.
