El otro día me salió un tuit que decía algo similar a esto:
Alguien dice: «Ese actor me suena, ¿en qué películas más ha trabajado?».
La mayoría de la gente: «Ni idea».
Yo, neurodivergente: ya estoy en el buscador descubriendo en qué más ha salido ese actor y mencionándolos en alto como si fuera un conocimiento básico.
Vamos a suponer que la persona que escribió esto se llama Arturo. Arturo me descolocó por completo, ya que no entiendo la relación entre su condición y el hecho de querer quedar como el más listo. Si lo que está diciendo es que la curiosidad y la pedantería son una patología me parece peligroso, porque si todo lo es, a la vez, nada lo es. Probablemente Arturo se expresó mal y la correlación que se hace al leer su tuit no sea la adecuada, y es neurodivergente con un diagnóstico diferente al que ha dicho (y no voy a entrar al debate de respetar o no una neurodivergencia porque simplemente no hay debate, se respeta y punto).
A lo que voy es que esto no es una cuestión aislada; cada vez es más frecuente leer en redes o escuchar autodiagnósticos de esa índole, parece que hay una búsqueda de la identidad a través de esta etiqueta, una justificación para los malestares cotidianos. Antes, una persona, cuando pretendía exculparse de algo, decía algo así como «es que yo soy así»; ahora esta terminología les sirve para hacer chantaje social: «es que yo soy neurodivergente y tienes que respetarme». Y claro que tengo que respetarte, y sin necesidad de que tengas un diagnóstico, pero ¿habiéndote inventado tú mismo tu propia supuesta condición estás respetando tú a aquellos que sí la padecen?
Vamos a ver, ¿en qué te basas? ¿En un reel? Parece que la salud mental ahora es el nuevo horóscopo, porque si te olvidas las llaves, disocias un segundo o confundes un nombre ya tienes un TDAH de manual; si eres ordenada o mencionas que alguna cosa está desparejada ya tienes un TOC de la virgen (esto también se ha banalizado diciendo que X cosa «nos da TOC»); si lloras con muchas películas deberías hacer un test por internet para descubrir si eres PAS (persona altamente sensible), etc. Vamos a ver, las neurodivergencias no son cromos que coleccionar.
El otro día, en una conversación de apenas una hora, mi acompañante se convirtió en la psicóloga de TikTok y, después de enumerarme sus múltiples patologías, basadas en suposiciones sacadas de vídeos de 15 segundos, me sacó al menos tres neurodivergencias distintas avaladas por la Universidad de SUSOVA (Sus Ovarios). Salí de allí sintiéndome un ejemplar de laboratorio y además uno con el que no han dado en el clavo ni de lejos: yo voy al psicólogo desde hace años, gestiono allí y como puedo mis movidas, mis traumas y mi ansiedad, como todo el mundo, pero jamás me han diagnosticado una neurodivergencia.
Y lo realmente grave de todo esto, y lo que me preocupa, es que si ahora absolutamente todos estamos dentro del espectro de algo, nadie lo está, y se acaban analizando las necesidades reales de aquellos que tienen dificultades para adaptarse a entornos laborales o educativos, que necesitan tratamiento o una atención especializada. Lo siento, pero no, me niego a convertir esos requerimientos reales en un meme. Está claro que no te voy a pedir un documento que acredite tu neurodivergencia, pero creo que tenemos que dejar de confundir defectos o manías con condiciones neurológicas, porque al final, de querer ser todos especiales, estamos desprotegiendo a quienes necesitan ayuda de verdad. Eres despistada, Mari Carmen, no TDAH.
Dalia Suárez