Acabo de tener un bebé. Es la cosa más bonita que he visto en mi vida. Estoy enamorada completamente de él y estoy sufriendo porque me quedan 15 días para incorporarme al trabajo. Hemos ido haciendo malabares entre mi marido y yo para organizarnos y tener el mayor tiempo posible para estar con él, porque creemos que en estos primeros meses lo que más necesita un bebé es estar con sus padres y sus padres con él. Lo que choca de frente con los permisos de maternidad que tenemos, claramente insuficientes. Hemos tenido que tirar de bajas, vacaciones, excedencias…como todos los trabajadores. Los tiempos que necesita un bebé no tienen nada que ver con los tiempos de esta sociedad. 

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En fin, que me lío porque estoy muy cabreada. Por lo menos deberíamos tener derecho (que no el deber) a quedarnos el primer año con nuestro bebé y dedicarnos a ellos por completo si es lo que queremos.

La cuestión es que nuestro bebé tiene 7 meses y a nosotros ya no nos quedan más días que rascar de ninguna manera. Solo queda un mes y medio de curso escolar y no nos gustaría meterle a la escuela infantil, además de que sus abuelos se han ofrecido a cuidar de él hasta los meses de verano, en los que nosotros podemos coger vacaciones de nuevo. Yo no puedo estar más feliz, no me hace ninguna gracia meter a mi bebé tan pequeño a una guardería y con quién va a estar mejor que con sus abuelos (después de con sus padres). Hasta aquí todo bien, nosotros tan contentos y a gusto de que vaya a estar tan bien cuidado. 

 

Sin embargo, hay una cuestión que me inquieta y me da dolor de barriga. Me imagino que algunas sois madres y que habréis sentido cómo se te rajan las entrañas cuando oyes a tu cachorro llorar. A nuestro bebé le cuesta mucho dormirse, todo le llama la atención y es imposible dormirle si no es a oscuras y en brazos, además duerme con nosotros en colecho. Sus abuelos (me estoy refiriendo a mis suegros, que son los que están jubilados y se van a hacer cargo estos meses) nos llevan criticando desde que nació por cogerle cuando llora y no dejarle llorar. Yo no puedo dejarle llorar, es superior a mis fuerzas y además es que no quiero. Pero ellos ya nos han dicho que no piensan hacer nada por dormirle de ninguna otra manera que no sea meterle en su cuna y dejarle a oscuras, si llora como si no. 

 

Y ahora la que no para de llorar soy yo. He pasado de estar muy feliz de que ellos lo cuiden a imaginarme a mi bebé llorando a oscuras, solo y abandonado en una habitación sin entender nada y pensando que está solo ante el peligro y que nadie le quiere. Se me revuelven las entrañas y no paro de llorar y no sé qué hacer. No sé si estoy siendo exagerada, porque todo el mundo me dice que cuando empiece a dormir con los abuelos seguro que se duerme bien con ellos y que solo llorará el primer día. No lo sé, solo sé que no puedo soportar esta angustia que tengo, que mi marido me da la razón, pero que no podemos hacer nada. Las escuelas públicas ya no admiten bebés y las privadas escapan de nuestro presupuesto y, con respecto a los abuelos, encima de que nos lo cuidan no les podemos obligar a que hagan lo que nosotros queremos. Pero creo que dentro de las opciones que tenemos sigue siendo la mejor y por eso seguimos adelante.

 

Seguimos, pero con las tripas abiertas por el suelo. Espero que las leyes avancen y que cada vez vayamos consiguiendo más tiempo para conciliar y dedicárselo a nuestros bebés, si no hay tiempo para cuidarlos, ¿cómo se puede pretender que la natalidad deje de bajar?

 

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