Sex & Love

Ni soy pavimento ni tú un martillo hidráulico, ¡fóllame bien!

A ver, amigas y amigos, no vengo aquí a abrir un debate sobre lo que es follar bien, porque igual a mí me mola que me tabiquen de una forma, pero a ti te va algo completamente distinto. Lo que vengo a criticar es la tendencia generalizada de algunos tíos de follar como si fuesen una Black and Decker.

Me explico… A lo largo de mi vida sexual me he topado con más de 10 pero menos de 100 tíos, así que tengo una muestra grande para comparar, y no uno ni dos ni tres sino MUCHOS me han follado de manera conejil mala, mala y mala. Casualidades de la vida, esos tíos eran un poco capullos, machistas o se centraban únicamente en su placer. ¿Qué pasa con esto? Pues que se pensaban que yo, Ana, era una vagina en lata a la que follarse a lo bestia para correrse bien y a mi placer que le diesen por culo.

Señores del mundo, años y años de liberación sexual nos han enseñado que el disfrute de las mujeres es TAN importante como el vuestro. Yo no quiero que seas un dios del sexo porque yo tampoco lo soy, y para muchos seré normalita, pero por lo menos me gustaría ver un poco de esfuerzo, ver que te preocupas de que yo disfrute, ver que quieres que me corra, y no que me la claves como si tu polla fuese un martillo hidráulico.

Y mira, habrá veces que quiera un polvo rápido a modo adolescente, no te digo yo que no, pero si ves que me has dado mandanga durante 2 minutos, te has corrido, y yo tengo cara de “emosido engañaos”, podrías ponerle un poco de ganas y bajar al pilón, que tampoco te vas a morir. Pero no, te guardas tus santos cojones, te pones los pantalones, dices que ha estado muy bien, te piras y me llamas cuando te apetece echar otro polvo rápido. Así no funciona la cosa, colegui.

Sorprendentemente he sido tonta (o inexperta, según se mire) y más de una vez he tropezado con la misma piedra. Volvía a quedar con estos especímenes con la esperanza de que esta vez el polvo fuese mejor, pero no, porque los egoístas sexuales no aprenden, y te volverán a tabicar malamente (trá trá) por los siglos de los siglos, amén, hasta que les mandes a tomar por culo.

Tú dirás: “bueno, también le puedes decir que no te gusta eso en la cama y que podéis probar otras cosas”, y créeme, lo he intentado. El problema es que, si les dices eso, aunque lo hagas con toda la empatía y cariño del mundo, se lo toman como un ataque y te dicen que es culpa tuya, que eres una siesa, que tú follas mal… Porque son SEÑOROS que no saben gestionar un ataque a su ego sin devolver el golpe.

Así que nada, amigas, he decidido hacer criba y en cuanto noto un poquito de egoísmo sexual salgo huyendo. Desde entonces tengo más orgasmos, la piel más brillante y soy más feliz. Os lo recomiendo.

Autora: Ana Katana

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