Quizás ya lo hayáis leído puesto que el tweet viralizó en cuestión de minutos, pero para las que no lo sepáis todavía: sí amigas, ciertas firmas de moda todavía continúan emperradas en sexualizar a nuestras hijas. Muestra de ello, como os comento, el mensaje de horror de una twittera que mostró estupefacta el bikini que le acababan de regalar a su hija de no más de 6 años. Un top en el que se ve un relleno para dar forma a los pechos. Habéis leído bien, 6 años y relleno porque a ver qué va a ser esto ¡una hembra sin tetas perceptibles! (enciendo el modo ironía).

Ana, que así se llama la indignada mamá, enseñaba la fotografía de la prenda intentando comprender en qué momento a una firma de moda se le había ocurrido tal cosa. Y claro, las redes respondieron creando en seguida una red de mensajes donde otras twitteras mostraban ejemplos terribles en forma de más bañadores y bikinis para niñas, todos ellos con su buen relleno. Para ellas, las pequeñas que en el mayor de los casos apenas tienen pechos visibles… ¿En qué momento hemos pasado de ir en braguita a la playa a necesitar de unas buenas copas que le den forma a un busto que ni siquiera existe?

Es una realidad que la sexualización de las niñas existe, por mucho que luchemos en contra de tendencias que dan un asco terrible, ahí están ciertas marcas para recordarnos que como mujeres nuestro cuerpo es ese objeto de deseo que debemos mostrar como es debido. Me dan arcadas solo de pensarlo, pero cuando vestimos a nuestras hijas con según qué prendas (véase un top con copas de relleno) no estamos más que enseñándole esa cara de la moneda. Pechos abultados, cuerpo depilado, maquillajes desde bien pequeñas… Son elecciones que como adultas podemos tomar con total libertad, pero no deberíamos imponérselas a ellas siendo tan pequeñas.

No hace muchos días una Loversizer escribía en nuestra web comentando asustada que había pillado a su hija de 7 años depilándose. ¿Acaso hay que explicar por qué una cría de esa edad se ve en esa necesidad? Quizás la culpa no sea directamente de nosotras como madres, sino más bien de todo el cúmulo de circunstancias sociales que, aún siendo tan joven, le han dejado entrever que como hembra su vello corporal no es correcto ni agradable. Desde bien pequeñas parece que el mundo nos alecciona para entender cómo debemos ser si queremos triunfar como buenas mujeres.

Suena rancio, lo sé, pero al fin y al cabo por mucho siglo XXI en el que nos encontremos hay costumbres e ideas tan arraigadas que ahí están. Puede que lo de querer resaltar los pechos de una niña sea incluso la gota que colme el vaso. ¿En qué momento les ha parecido buena idea a los diseñadores de estas prendas incluir un relleno para crías tan pequeñas? Algunas firmas se han escudado en el concepto de que de esta manera no se marcan los pezones pero esto suena más a burda excusa que otra cosa. Los pezones se nos han visto a todas desde bien pequeñas, cuando íbamos a la playa apenas con una braguita y allí no pasaba nada, porque éramos eso, niñas sin más.

Y es que el problema derivado de todo esto no es tan solo que los ojos enfermos de alguna persona se pongan sobre el cuerpo de nuestras hijas, sino que esa sexualización impacte de veras en el amor propio de la pequeña. Cuando les mostramos desde tan temprana edad que existen unos cánones, que existe un concepto que es el atractivo físico, les estamos también enseñando que el no cumplirlos tiene sus consecuencias de cara a la sociedad. Corremos mucho más riesgo de criar a una persona insegura, que vea su cuerpo como algo más de lo que es, susceptibles a las opiniones ajenas por no llegar a esos estándares que el mundo les ha impuesto.

Me diréis que es demasiado decir partiendo tan solo de unas copas en un top, pero la realidad de la sexualización está ahí y este no es más que otro de los muchísimos ejemplos que podríamos dar. Dejemos a las niñas ser niñas, enseñémosles un mundo donde tendrán tiempo suficiente para ser mayores y comportarse como adultas. Ahora el quid de toda esta cuestión es que las marcas comiencen a remar en este mismo sentido y se olviden de una maldita vez de conceptos tan terribles.

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