Querido diario

«No estás gorda» no es un cumplido

Levantad la mano si habéis dicho en algún momento «Qué gorda estoy» o algo similar… Y ha saltado alguien para deciros «¡No, no estás gorda!».

La mayoría de veces esto pretende ser un cumplido para subirnos la moral. Pues os voy a contar un par de secretos, gente que nos decís esto:

  1. Igual no estamos pidiendo que nos suban la moral.
  2. Estar delgada no es sinónimo de bueno y estar gorda no es sinónimo de malo.

¿Vale? ¿Recibido y oído?

Todas nos sentimos más gordas y más delgadas en diferentes momentos, aparte de que todas somos más gordas o más delgadas, ¡y eso no es nada malo, ni siquiera debería ser relevante! Somos libres para tener sentimientos respecto a nuestro cuerpo sin que le importe a nadie y para menear nuestro body, sea del tamaño que sea.

¡Libreeeees!

Cuando alguien nos dice «No estás gorda» cuando sí lo estás, está asumiendo la gordura como algo malo (y, por favor, que nadie empiece con el tema de la salud, que ya lo hemos hablado millares de veces). Esa persona también está asumiendo que no tenemos ojitos en la cara o que nos vemos más distorsionadas que en esos fucking espejos curvos de las ferias o de ciertos probadores (ejem, ejem).

Y, mira, porque yo ya he pasado esta fase y me encanta el cuerpo molón en el que me muevo, pero eso se le dice a una persona que está en pleno desarrollo del concepto cuerpo y autoestima y… La frasecita de marras puede hacer mucho daño.

Igual parte del problema está en la no visibilización de todos los cuerpos como normales, ¿no creéis? Si solo vemos campañas/pelis/todo con mujeres delgadas, jóvenes y de piel lisa como un tobogán de metal, acabaremos asociando eso a lo normal y bueno.

Y después probablemente nos encontremos con los anuncios de «mujeres reales», que tienen un poco más de tetas o caderas, dos arrugas o algún pelito más donde (OMG!) es lógico tener. Pues gracias, pero mujeres reales somos absolutamente todas. O sea, todas existimos, ¿no? Ergo somos reales.

Pero no entremos en metafísica profunda.

Volviendo al tema de «No estás gorda» = cumplido, tal vez la gente lo diga con la mejor intención del mundo, pero es contraproducente. Quiero creer que esto llegará a cambiar en algún momento, que si nos esforzamos por cambiarlo, ocurrirá. Es como gritar «Yo creo en las hadas. Yo creo, ¡sí creo!» y que reviva Campanilla. Si gritamos lo suficiente, ocurrirá algo bueno.

Y brindaremos tal que así, orgullosas de nuestra creación

Contadme, ¿os han dicho muchas veces esta famosa frasecita? ¿Y qué contestáis? Seguro que tenéis respuestas brillantes.

 

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