¿Os sentís, alguna vez, desconectadas de la gente que tenéis a vuestro alrededor? ¿Como si os quedaseis atrás? ¿U os perdierais algo?

Desde que somos pequeños nos inculcan una serie de ideas que, poco a poco y sin que nos demos cuenta, se graban en nuestra mente. Por todos lados nos imponen unos plazos y unas metas a cumplir si queremos ser «personas de provecho»: estudia una carrera, independízate antes de los treinta, cásate, ten hijos… Y aunque poco a poco estamos rompiendo esas ideas, es muy difícil que, de vez en cuando, no resuenen dentro de nosotros y nos hagan sentir como el maldito culo. Y esa, amores, es mi situación últimamente, por eso me siento desconectada.

https://giphy.com/gifs/thegarcias-reaction-the-garcias-brothers-garcia-UUcVHqcMwWMcUoNmSN

A día de hoy tengo 37 años, estoy estudiando una oposición y a la vez tanteando una opción nueva de trabajo, vivo con mis padres, no tengo pareja y tengo clarísimo que no quiero tener hijos. Tengo la suerte de que mi relación con mis padres es estupenda, la convivencia no podría ser mejor y siempre me han dado alas para que eligiera mi camino. Durante unos años estuve compaginando la corrección de novelas con la escritura, pero poco a poco me fui quemando por problemas con algunas personas… Y que, al final de mes, no daba para mucho. Cuando decidí dejarlo y empezar a prepararme una oposición —antes de la pandemia—, mis padres no se opusieron, al contrario. Así que, volví un poco a mi etapa de estudiante.

Pero el mundo no se para. Los años siguen pasando, yo sigo estudiando la oposición —sí, sé que es difícil sacar una—, veo los cuarenta a la vuelta de la esquina y yo me sigo sintiendo como una chica de veintipocos. Y mientras yo me siento así, estancada, desconectada, a mí alrededor mis amigas tienen esas vidas que siempre nos han impuesto. Muchas están independizadas solas o con sus parejas, otras además se han casado, y otras tantas, encima, tienen hijos. Eso supone que, en muchas ocasiones, cuando se me ocurre un plan que podríamos hacer juntas como hace unos años, todo sea:

—Ay, se lo digo a mi marido y que venga con nosotras.

—Estoy cansadísima y tengo mucho que hacer en la casa.

—Me llevo a los niños, que no dan ruido y no se aburren.

—En vez de ir a ver esta película de terror, podríamos ir a ver esta de dibujos, que así me llevo a la niña.

—Pues podríamos aprovechar e ir a hacer la compra. Y a mirar calzoncillos para mi chico.

—Uy, y ropa para los niños.

Y, de repente, me siento totalmente fuera de lugar, desconectada, atrás en la vida. Es como si me hubiera quedado anclada en unos gustos y unas aficiones que antes compartía con mis amigas, y ahora ya no, porque ellas han dado un paso en una dirección opuesta a la mía y yo soy muy lenta como para seguir ese ritmo.

https://giphy.com/gifs/muppets-cjbfyJrICOaKIXBWyG

Quizá suene fuerte, o haya gente que no lo entienda, pero no me gusta acabar yendo como una sujetavelas entre parejas y matrimonios, yo sola, mientras hablan de sus cosas. No me gusta cambiar los planes para acomodarlos siempre a los niños, ni tener que escuchar constantemente «¿cuándo vamos a casa?» mientras estamos paseando o tomando algo. ¡Por algo no quiero niños, coño! A mi alrededor todo son mujeres exitosas, con sus trabajos, sus familias, y yo, aunque normalmente no me siento así, a veces me planteo si no debería haber seguido ese patrón.

Cuando me paro a pensarlo, a verlo desde lejos, las voces de mis abuelas, mis tías, vienen a mi mente como un constante martilleo, recordándome que «mi deber» habría sido encontrar un trabajo estable tras la carrera. Que debería haber encontrado un hombre, conformarme con uno que aceptase que soy gorda, para casarme cuanto antes. Que se me va a pasar el arroz para tener hijos. Porque parece que, si no se siguen esas reglas, te quedas fuera. Porque, al parecer, las parejas siempre tienen que hacerlo todo juntos, aunque no encajen con los amigos del otro. Las madres son las que se tienen que llevar a los niños vayan donde vayan, incluso aunque los padres no tengan nada que hacer o se queden en casa.

Y cuando eso pasa, cuando en esos momentos titubeo, o intento hablar de cómo me siento, empiezan las miradas de condescendencia, las risitas y los «mira que eres exagerada», «veremos cuando tengas pareja si no nos la tenemos que comer con patatas igual», o «cuando seas madre nos entenderás». Como si ese fuera el camino a seguir, lo que debiera ser: no tener independencia llegado un momento, no poder elegir no ser madre, no poder seguir un sueño hasta alcanzarlo. Eso hace que me sienta agotada y no quiera salir de mi cueva.

https://giphy.com/gifs/dog-dogs-chihuahua-3o6Zt2FsmthIOdUm5y

No lo sé, quizá sea una divagación mía. Quizá esté exagerando y no sea para tanto. O, quizá, haya alguien por aquí que se sienta como yo y me ayude a ver que está bien no seguir las reglas. Que aunque nos hayan metido todo eso en la cabeza, y algunas personas elijan ese camino por propia voluntad,