¡Hola chicas! Os quiero contar una aventura ginecológica muy rara que me pasó hace unos meses. Por lo visto, no es algo tan infrecuente y os cuento mi historia, para que lo tengáis en cuenta.
La decisión de ponerme un DIU
Los DIU tenían mucha fama en mi grupo de amigas. Investigué un poco, me pareció un método fiable y me apunté. Busqué una clínica privada para ponérmelo, que encontré en internet y que tenía buenas reviews. ¡Y lo hice!
El doctor lo definió como un método “reversible, temporal y eficaz que no te dará problemas”. Tengo que decir que ponerlo fue un pelín molesto, porque va colocado en el fondo del útero, a través del cuello uterino. Me introdujo un dispositivo en forma de “T”, no el DIU hormonal. Se supone que este dispositivo debe cubrir la zona e impedir que los espermatozoides crucen.
Recortar el hilo del DIU
Después de un mes o dos de ponerme el DIU mi pareja empezó a quejarse de que cuando teníamos relaciones “notaba algo en el pene, como una pequeña descarga eléctrica”. Leí que el DIU deja un hilo colgando que el ginecólogo debe de recortar y que se usa para la retirada del mismo. En aquel momento me decidí a volver al ginecólogo para explicarle lo que me estaba pasando, que electrocutaba a mi novio con el DIU (literal). Entonces él me explicó que hay personas sensibles que pueden advertir este hilo metálico que cae del útero. Le pedí que lo recortara y pensé que no me daría más problemas. ¡Mi novio sensible se quedó aliviado! ¡Todos felices!
El problema fue relajarse demasiado
Entonces pasé por un tiempo de estrés laboral y luego vinieron las vacaciones. No hice dieta, pero perdí mucho peso durante ese verano. En lo último en lo que estaba pensando era en el DIU. El caso es que tuve una falta, me hice un test y ¡dio positivo!
Entonces fui a un médico en otro país y me explicó que el útero es un músculo que está vivo, y que no siempre tiene el mismo tamaño (si, traduje correctamente). Yo no sabía que decir. El doctor me explicó antes de examinarme que existe un 2% de casos de mujeres que pueden llegar a expulsar el DIU de forma natural perdiendo su efecto. Aun me preocupé más, porque no sabía si tenía “el dispositivo dentro o no”. Entonces empecé a comerme la cabeza pensando que el dispositivo estaba viajando por mi útero, como su fuera aquello una Arca de Noé en dónde caben niños y dispositivos anticonceptivos.
Cuando llegué a España, lo primero que hice fue ir al hospital. Allí me atendió una ginecóloga muy agradable (de la pública, tengo que decir), y me confirmó que el DIU seguía dentro de mi cuerpo ¡no entendía nada!
Parece que el DIU estaba técnicamente torcido, dejando un espacio por donde parece que se colaron los espermatozoides. Allí me explicaron, que “había alguna posibilidad” de que mi bajada de peso pudiera estar relacionada con la holgura de mi útero ¡ostras, pensé! Mi útero está flácido, ¡genial!
No cometáis los mismos errores
El DIU es en general un buen dispositivo anticonceptivo, pero parece ser que debido a la desinformación a mí me jugó una mala pasada. En primer lugar, es recomendable acudir a revisiones a las 3 y 6 meses después de colocarse un DIU, porque aunque es un dispositivo que dura, debe de revisarse para ver que está correcto. Mi recomendación es que elijáis una buena clínica (yo ahora recomiendo la pública) en dónde os den toda la información.
Y si, si bajáis mucho de peso y lleváis un DIU ¡Estad atentas!

