Había muchas dudas antes de ir. ¿Merece la pena con un niño tan pequeño? ¿Se va a aburrir? ¿Va a poder subir a algo o va a estar mirando cómo los demás se divierten? Pues bien, después de un día en el Parque Warner de Madrid con nuestro peque de 3 años — que mide 108 cm — podemos decir que sí, que merece la pena, que no se aburrió ni un momento y que nos hemos ido a casa con un niño convertido en amante de las atracciones. Cosa que no esperábamos del todo.
Lo que puede hacer un niño de su altura
Aquí es donde muchos padres tienen dudas antes de ir, y creo que es lo más importante que podemos contaros. La altura marca mucho lo que puede o no puede hacer, y 108 cm da bastante juego — más del que esperábamos.
Hay atracciones pensadas específicamente para los más pequeños donde pueden ir solos o acompañados sin requisito de altura, y luego hay atracciones de más intensidad donde con un adulto al lado y cumpliendo el mínimo de centímetros pueden entrar. Nuestro peque cumplía el requisito en varias de ellas y nos animamos.
Lo más sorprendente fue la atracción de agua — esa en la que caes desde una altura considerable y acabas empapada. Nos lo pensamos, se lo preguntamos, dijo que sí con toda la seguridad del mundo y subimos. El momento de la caída fue épico. La cara que puso fue de las que no se olvidan. Y cuando llegamos abajo empapados del todo nos pidió repetir. Ahí supimos que habíamos creado un monstruo de las atracciones. 😂
Nos lo pasamos pipa — y eso lo dice todo
El parque tiene mucho donde elegir y eso hace que el día se pase volando. Entre las atracciones para pequeños, las que pudimos subir juntos y los momentos de pasear por las diferentes zonas temáticas, no paramos en todo el día. No nos dio tiempo de ver todo — y eso con un niño de 3 años que tiene su propio ritmo — así que nos quedamos con la sensación de que hay parque para rato y de que la próxima visita va a ser igual de completa.
Lo bueno es que el niño llega cansado a casa del mejor modo posible: el de haber disfrutado mucho. No el cansancio de aburrimiento o de haber estado esperando — el de haber vivido un día grande.
Un aviso importante si vais ahora: el calor
Si estáis pensando en ir en los meses de más calor, proteged bien a los peques — y a vosotras mismas. Crema solar generosa, gorrita, ropa fresca y agua. Nosotras íbamos preparadas y aun así el calor se nota.
Un detalle que nos pareció un plus enorme y que queremos mencionar: hay fuentes por todo el parque. Muchas, bien repartidas, accesibles. Eso cuando vas con un niño pequeño en verano es un regalo — poder refrescarle la cabeza y las muñecas entre atracción y atracción marca una diferencia real en cómo aguanta el día y el humor de todos.
¿Lo recomendamos?
Sin ninguna duda. Y estamos deseando repetir cuando refresque un poco, para poder ver todo lo que nos quedó pendiente y para que nuestro pequeño amante de las atracciones pueda seguir creciendo — en altura y en valentía — y acceder a todo lo que este año se quedó esperando. 🎢
