Cumplir años en verano es una putada. Y los que nacisteis en julio o agosto lo sabéis. Habéis vivido el drama que es que a tu cumpleaños no venga nadie porque está todo el mundo de vacaciones.

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Pues eso es lo que pasa con mi hijo, que nació el 12 de agosto y sus cumpleaños siempre son complicados. Sobre todo, ahora que ya va siendo más mayor.

Cuando me quedé embarazada y eché cuentas de cuando iba a nacer, pensé: “¡Vaya mierda! ¡Casi todo el verano con el barrigón!”. Y lo segundo que pensé fue: “¡Oh, no! ¡Va a ser Leo!”. Pero en ningún momento se me pasó por la cabeza lo complicado que iba a ser celebrar el cumpleaños del niño.

Los primeros cumpleaños fueron en familia. Aprovechamos que estábamos de vacaciones en el pueblo y lo celebrábamos con mis padres, mi hermano o quien estuviera por allí. Hacíamos una barbacoa o pasábamos el día en el campo. Algún año le hemos decorado el patio con globos y carteles.

Pero cuando cumplió los cuatro años, ya empezó a decir que quería celebrarlo con sus amigos. Siempre fue un niño muy sociable, ya había ido a los cumples de otros niños, tenía su grupito de amigos y quería hacer algo con ellos. Así que ese año le montamos una fiesta en septiembre, unos días antes de empezar el cole, que ya estaba todo el mundo de vuelta. Total, con esa edad aún no saben en qué día viven.

Pero los años pasan y cada vez se enteran más de las cosas… Antes de cumplir los 5 años ya me dijo que ese año quería estar el día de su cumple con sus amigos. Coincidió que yo trabajaba y hasta la segunda quincena de agosto no nos íbamos de vacaciones, así que empecé a mandar mensajes a los papás de los amigos.

La mayoría fueron respuestas tipo: “Uy, estamos en la playa”, “Nos pilla fuera”, “Justo salimos ese día de viaje”, “A ver si coincidimos a la vuelta”… Al final vinieron al cumple de mi hijo sólo dos niños.

Para los 6 años se me ocurrió, lo que yo pensaba que era una super idea: celebrarlo en junio.

No sé si soy yo o nos pasa a todas las mamás, pero para mí junio es un mes horrible. Entre fiestas de fin de curso, graduaciones, niños que cumple en junio, niños que cumplen en verano pero los papás se lo celebran en junio, tienes todos los días algún evento.

Así que fue imposible encontrar un día bueno para celebrar el cumpleaños del peque. Le cambié la fecha como tres o cuatro veces. Primero coincidía con otro cumple de un niño de su clase, lo cambié a otro día y coincidía con la graduación de mi sobrina; la tercera fecha que busqué no había disponibilidad en el parque de bolas que yo quería. Al final se lo hice un martes cualquiera, vinieron los niños que pudieron, pero mi hijo tan feliz porque fueron diez niños. No como en agosto, que vinieron solo dos.

 

Y luego está el tema de las felicitaciones, que también tiene lo suyo. Durante el curso, los grupos de WhatsApp de los papás están activos. Cuando es el cumpleaños de algún niño de la clase, te llenan el teléfono de felicitaciones. Pero claro, llega agosto. No hay clase, no hay nada de que hablar en un grupo de padres del cole, así que nadie escribe. Nadie se acuerda de mi hijo.

Pero es que esto me pasa hasta con la familia. Que la gente está de vacaciones, en verano no sabemos ni en qué día vivimos, y nadie felicita a mi hijo.

Esto me molesta más a mí que a él. Porque, como es lógico, él no se entera de si alguien me escribe a mí al móvil. Pero jode que se olviden de tu hijo.

Si me escribe alguien es porque ha visto que me he puesto una foto del niño en el estado. Si no, nadie se acuerda.

Siempre he pensado que cumplir años en Navidad es una guarrada, porque la gente te regala ropa porque “ya Papá Noel te va a traer muchos juguetes». Pero más triste es cumplir en verano, que ni se acuerdan de ti porque están en la playa, en la piscina o pasándoselo bien donde sea.