Hace poco me escribió una amiga preocupada por la deriva que están tomando las relaciones interpersonales. No es que vengamos de un lugar muy sano para  la comunicación y las relaciones de pareja pero, con todo lo que se sabe ahora de inteligencia emocional etc, parecía quela evolución debería ser positiva, pero… ¡NO! Ha aparecido el ghosting y ha eclipsado cualquier posibilidad de fluidez comunicativa.

He visto relaciones de amistad morir de golpe con el ghosting como cierre, relaciones incipientes y afianzadas que terminan ante la desaparición total de una de las partes y solamente puedo pensar en una pregunta: ¿QUÉ OS PASA?

Resulta que hay un nuevo diccionario que dice que cuando alguien pregunta “¿Qué estás buscando?” en realidad quiere decir “Quiero casarme contigo mañana y que jamás vuelva a ver a otra mujer, ni siquiera a tu madre”. Cuando una mujer pregunta si su relación es exclusiva o no, se traduce en dos opciones, o es una “cualquiera” y se está tirando a 50 más o es una tóxica que te quiere espiar el teléfono. Porque… Que en realidad simplemente sepan lo que quiere la otra persona para valorar si encaja con lo que ellas quieren y que quizá ellas quieran exactamente lo mismo, o quizá no y lo que no quieran sea perder el tiempo, eso no se os ocurre ¿no?

Porque a veces también hay mujeres que solamente quieren pasar el rato y quieren asegurarse de que sea lo mismo que busca la otra persona. O quizá sí quiera una relación, pero eso no significa que mañana te vaya a atar a la pata de la cama…

Resulta que también somos todos expertos en tipos de apegos (que ni explican ni mucho menos justifican lo que la gente de redes cree que explican), con la excusa del apego evitativo, ya tenemos excusa para ser unos cretinos. O con lo del apego ansioso para ser controladores… Eso no funciona así. Uno o una, como adulto/a puede tomar decisiones conscientes y elegir la manera de relacionarse con los demás. Si eres un idiota no es porque tu madre no te cogiese mucho en brazos, quizá simplemente eres idiota.

Me parece aberrante que estando en la era de la información, de las aplicaciones para hablar con gente, de las redes sociales donde conocer a personas nuevas, del amplio conocimiento sobre salud mental, solamente seamos capaces de sacar lo peor de nosotros mismos.

Usar las apps para bloquear a esa chica que te gusta, con la que congenias pero que te pareció entender que le gustabas… Y así evitar la incomodidad de decirle que ella a ti también, pero que no se flipe con casarse. Un bloqueo y ya nada más que decir (o si, pero no puede hacerlo).

Las redes para dejar indirectas, para colgar fotos de marcha que le dejen claro que no es la única…

Ahora parece que lo que se espera es que seamos robots, carentes de sentimientos ni emociones. Lo que no sé es en qué momento ya sí se puede dejar de fingir que todo te da igual y poner cara de hastío para evitar que una brizna de ilusión espante a tu pareja, y poder dar rienda suelta a algo que no sea el rictus emocional, para no asustar.

He oído a hombres queriendo empezar una relación, dejar de hablar a una chica porque cuando le confesó que le gustaba, ella le correspondió y se agobió.

No sé si más terapia es la solución, pero claramente hay que hacer algo.