De verdad que hemos llegado a un punto en el que yo no sé si es torpeza, ingenuidad, o la gente se hace la tonta para poder hacer lo que le venga en gana y, luego, escudarse en que no han entendido las señales. Pero vamos, que en mi caso vienen ya con neón luminoso de lo claras que dejo las cosas. Porque he aprendido por experiencias propias y ajenas que, aun así, hay gente que no pilla las indirectas, ni las directas, aunque las escribas en el cielo con uno de esos aviones que ponen mensajes.
Tengo varios ejemplos:
Una amiga se fue a hacer un curso a otra ciudad. Allí coincidió con personas de su misma especialidad que se alojaban, casi todas, en el mismo hotel que ella. Pero antes de dormir, un grupo decidió dar una vuelta por la ciudad y tomar algo en un bar. En ese paseo, ella entabló conversación con un hombre que le pareció simpático. Ella siempre ha sido alguien muy sociable, así que charlaron durante toda la noche. Al momento de regresar cada uno a su hotel, a ella no le extrañó que ese señor la acompañase al suyo, ya que, fácilmente, podía ser el mismo donde él tenía una habitación reservada. Lo que sí fue un poco más difícil de explicar, y que me hace pensar que, en este caso, la que no supo leer las señales fue ella, es que su acompañante se metió con ella en su habitación. Mi amiga, completamente ajena a lo que estaba pasando, justificó ese comportamiento como que, seguramente, el hombre querría ir al baño. Resumiendo: cuando se despistó un segundo, al volver a mirarlo, él estaba desnudo en su cama. Ella tuvo que balbucear algo así como «siento si te he dado señales equivocadas, pero yo no quería que pasara nada entre nosotros». Y yo me pregunto: ¿qué señales equivocadas? Yo no estaba presente, pero conozco a mi amiga. Seguramente solo fue amable. Pero parece que una no puede ser simpática sin que pasen este tipo de cosas.
Mis experiencias son surrealistas también. Incluso diría que más, porque yo sí que he dejado claras mis intenciones y ellos se han empeñado en hacerse la paja mental necesaria para que cuadrase que intentasen ligar conmigo. Os cuento:
Quedada con un chico que conocí en una app. Antes de vernos en persona, él me pregunta abiertamente qué espero que pase en esa cita y le contesto que solo lo quiero conocer (además, me pongo súper específica: el sexo está descartado). Se supone que él iba con esa idea clara. Pues, no me preguntéis cómo, tras la cena intentó besarme. Cuando le dejé claro que aquello no iba a pasar, aproveché para decirle que tenía sueño, lo cual no era mentira. Así que cuando llegué a casa, puse el móvil en la mesilla de noche y me dormí. Pues se dio la siguiente sucesión de mensajes:
00:05 Él: «Oye, por dejarlo claro, no te he gustado, ¿verdad?».
00:10 Él: «Podrías contestar, al menos».
06:00 Yo: «Claro que te voy a contestar, pero no a la hora que tú quieras. Te dije que tenía sueño y me dormí. No, no me has gustado«.
Caso número dos: un amigo con el que se da la conversación en la cual él me expone sus sentimientos y yo, lo más amablemente que puedo, pero también firme, le digo que él a mí no me gusta. Yo ya no sé si es que hay chicas que dicen X y luego hacen Y. Pero yo suelo mantenerme fiel a mis palabras. Pues este señor y yo fuimos a un karaoke con más amigos y él aprovechó un momento para cogerme el culo. Lo peor es que cuando le pregunté qué narices creía que estaba haciendo, me dijo que yo me había acercado mucho a él y había entendido que yo quería algo más. El hecho de que estuviéramos compartiendo micrófono para cantar y de ahí la cercanía se la repampinfla, por lo visto.
Total, que yo cada vez estoy más convencida de que soy rara: a mí, al contrario que al resto del mundo, hay que tenerme más en cuenta las palabras que mis actos, porque me expreso con bastante claridad y mis actos, por lo visto, dan lugar a equívocos. O, más bien, que la gente se inventa situaciones en las que está justificado intentar besar a alguien que no te ha dado señales de querer.
