Sólo puedo decir que estoy en una nube. No vengo a pedir consejo, vengo a presumir y lo sé, disculpadme, pero me siento tan feliz que tengo que gritarlo.
Nunca me he considerado una persona especialmente romántica. Supongo que, como a todas, me gustan las flores, pero si alguien va a regalármelas, las prefiero en una macetita, para que no se mueran. Me da nosequé que alguien grabe un corazón con mis iniciales y las suyas en un árbol porque eso maltrata al pobre árbol. Una cama llena de pétalos de rosas me hace pensar en que las sábanas se van a poner perdiditas y que acabaremos con el cuerpo pegajoso. Y un cuarto lleno de velas me da terror: ¡si se cae una solo, ya tendremos un disgusto! Puede que no sea la persona más dada a ese tipo de detalles de la Tierra, quizá prefiero cosas menos llamativas pero bonitas también.
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Algo tan simple -y tan complejo- como “he visto que te gusta mucho el té y conozco un sitio donde venden y sirven té suelto del bueno, de hojas enteras, ¿te apetece probarlo conmigo?”, me va a pegar muchísimo más fuerte que un anillo de brillantes. Y ojo, que me gustan las joyas, claro que sí, pero lo primero demuestra que alguien se ha molestado en mirarme, tomarme en cuenta y conocer mis gustos. Eso ha hecho mi pareja.
Sabe que me encanta leer, es algo que adoro y aunque leo de todo, mi género favorito es el terror. Los libros editados por Valdemar son pequeñas joyas para mí, y aunque no tengo muchos -son caros y el espacio en casa es limitado- los atesoro y luzco en un sitio de honor, donde se ven en cuanto entras en mi casa. Libros de sangre, El monte de las ánimas, Pesadilla a 20.000 pies, Los mares grises sueñan con mi muerte… y ahora también Lovecraft, Narrativa completa I y II.
Yo no conocía la Librería Opar de Madrid. Habitualmente compro en una librería de mi pueblo donde el librero me conoce bien y me trae no sólo lo que pido, sino también lo que sabe que va a gustarme, así que no salgo de allí. Pero llegó mi pareja, me dijo “voy a llevarte a un sitio muy especial”, y me llevó a Opar. Una librería situada en un piso de Madrid que, si no sabes de antemano que está ahí, te la pierdes. Y está especializada en Terror y Pulp. Una maravilla. Me pareció encantadora, pero cuando estaba allí admirando las estanterías, me susurró al oído: “elige el libro que quieras. Invito yo”.
Lo digo en serio: si no se me cayeron las bragas al suelo, fue porque llevaba pantalones, pero el efecto fue justo ese. De inmediato escogí el Lovecraft, que le tenía casi tantas ganas como a él en aquel momento. Y pues esto, que estoy en una nube de dulzura, maravillas, amor… ¡y horrores cósmicos innombrables! ¿Qué os parece?
Delice.