Querido diario

La independencia emocional que nos falta

 

No sé si sabéis todo lo que cuesta un psicólogo, pero creo que es directamente proporcional al dinero que no tengo.

Ahora que todo parece superfluo, además, ir al psicólogo es tabú.

Y sin embargo, no sé si cada día estamos  más locos o el mundo gira hasta agitar nuestras ganas en sentido contrario.

Quizá la sobreinformación desborda el hilo conductor de la racionalidad.

O puede que la magia ya no tenga trucos y todo lo que era mucho, ahora sea nada.

La apatía existencial existe. Valga la redundancia.

Cada día nos gustan más las canciones tristes, la capacidad de penetrar en la asolación más devastadora. Y encontrar en ella la magia oscura más sobrecogedora.

No salir de aquí, es un círculo vicioso tan irresistible como mi carácter de mierda.

Y sin embargo, a veces basta con escribirse un texto a las dos de la mañana, sin tapujos, sin redes, con la sinceridad efímera de la ebriedad (sí, con un par de chupitos de más).

O quién sabe, una miradita rápida en el espejo con la sonrisa subyacente de la complicidad. La complicidad con nosotras mismas, ese ‘’te quiero’’ que no nos solemos decir.

Quizá solo bastara una efímera mirada hacia lo que nos revuelve las entrañas, aquello que no recordamos amar, eso que forma las curvas más bonitas de nuestra simplicidad, y que es suficiente para aniquilar la valentía del miedo más íntimo.

Y no necesitas pertenecer a nadie, porque te perteneces a ti.

Y cuando te perteneces a ti, eres tuya. Y una vez aquí, solo puedo ofrecerte un consejo: cuídate.

Cuida de ti como si fueras…no, cuídate como lo que eres, tú. Y no hay nada más bonito que ser tu ‘’yo’’ en su más pura esencia, y si no lo eres todavía, estar en el camino de ser.

Y todo lo demás, gira alrededor de la cúspide cromática que conforma un mundo gris que no puede contigo. Ni podrá.

Si pudiera darme un consejo, me diría: quiérete siempre, y no te sueltes jamás.

Y todo lo típico que pueda sonar esto, no es más que la alegoría casual del refrán más sincero de la historia: ‘’consejos vendo, que para mí, no tengo’’.

 

Di Dory

Compartir:

Login