Querido diario

Yo era la eterna mejor amiga que jamás fue eterna

Desde que mi alrededor social comenzó a moverse por intereses sexuales mi vida ha sido, (o más bien fue), un continuo e infinito bucle de mejores amiguismos con chicos que me partió el corazón tantas veces que creo  que ahora lo tengo a prueba de bombas.

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La situación siempre era la misma: yo tenía y sigo teniendo amigas preciosas, qué pasaba con eso, pues que muchísimos chavales se interesaban por ellas, qué me pasa a mí, pues que tengo un complejo de celestina que no me cabe en el pecho, el cual gracias a las bolas de dragón ya me he curado bastante.

Los chicos siempre me han visto emocionalmente super accesible, tengo un par de orejas mágicas para escuchar divinamente, tengo una empatía con el género masculino muy desarrollada y, por supuesto, porque siempre cumplí con el estereotipo de ‘la amiga gorda simpática’.

A mí me encantaban mis mejores amiguismos con chicos. Siempre me hacían sentir bien, llena, especial. Eran mi droga, a mí me flipaba que un chico con problemas viniera a mí, que dependiese de mí, que me quisiese a mí. Las amigas estaban bien, pero esas eran de toda la vida y bah, ¿pero por ellos? Por ellos me desvivía.

Describo el bucle: chico se fijaba en amiga mía, amiga mía no le seguía el rollo mucho, chico veía cómo amiga hablaba mucho conmigo, chico se acercaba a mí, yo era la simpatía personificada, chico se acababa haciendo MUY amigo mío, yo le hablaba bien a amiga de chico, amiga y chico eran novios, chico me adoraba, amiga también, chico y amiga lo dejaban, chico me dejaba a mí también.

¿Sabéis lo mal que me sentía yo cuando un hombre en el cual había volcado todo mi amor y apoyo me daba puerta cuando lo dejaba con ella? ¿Os hacéis una idea del dolor que produce el sentir que te han utilizado? ¿Os imagináis las noches de llorar a lágrima tendida porque él ya no os necesita y ya no te avisa para nada?

Lo peor es que sí, lo peor es que estoy segura de que sabéis perfectamente de qué hablo.

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Fueron muchos, muchísimos los chicos que me hicieron esto. Yo lo único que podía hacer era recurrir a mis amigas y decirles ‘soy la eterna mejor amiga que jamás es eterna’. Yo no tenía novios, yo no tenía crushes, a mí no me pasaban cosas. Pero no os voy a engañar, tampoco las necesitaba, sí que quería un novio, un chico que me quisiese, pero nunca he sentido esa necesidad imperiosa por tener a alguien acurrucadito en mi cama. Yo con tener hombres para los cuales fuese ‘la número uno’ me conformaba y qué mal.

Aún tengo cartas guardadas de uno de ellos, uno que escribía, que me escribía lo importante que era para él, lo feliz que era desde que llegué a su vida, la falta que le hacía, lo difícil que era imaginarse una vida sin mí. Aún me duele leerla, seis años después.

Lo que pasa es que una aprende, de verdad de corazón que sí. El tiempo te hace poner perspectiva, mirar con otros ojos, valorar otras cosas.

Si os pasa esto de saber que hay personas que os utilizan, que sois para ellas de usar y tirar, que no os valoran lo suficiente, no os engañéis. Sed inteligentes e identificad qué quieren de vosotras, ved la realidad como es y no lo que vosotras queráis ver, os ahorraréis muchísimo sufrimiento. Os lo digo con la mano en el corazón.

Yo con el tiempo he aprendido que las amigas y amigos de verdad son los que hay que cuidar, son con los que nos tenemos que volcar, los que se merecen todo lo que somos. No deis más de lo que recibís, no os autolesioneis.

Y si os pasa, si os usan y os tiran, no solo vuestros amigos, también vuestras parejas o familiares, no dudéis, no os achantéis, no creáis que la culpa de que desaparezcan es vuestra, no os echéis piedras sobre vuestro propio tejado. Lo único que pasa es que la vida pasa, las personas evolucionan y unos van y otros vienen, que no os torture dejar de ser importante para alguien.

Al final, volvemos a lo mismo de siempre, lo más importante es quererse a uno mismo y ser capaz de vivir en paz contigo, si dentro de ti todo está bien, lo que pase fuera siempre dolerá menos.

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