Me sorprende que siendo tu mejor amiga no sepa lo que te pasa y no lo haya tenido en cuenta a la hora de pedírtelo o que no lo hayáis comentado en ese momento.
Te entiendo porque también tenía ese tipo de pánico escénico pero, a fuerza de exponerme, lo he superado en gran parte. Sabiendo esto, una amiga que se casó el año pasado también me hizo la misma propuesta, dejándome claro en todo momento que lo pensase bien y que si no quería no pasaba nada. Finalmente lo rechacé, por varias razones: porque no entiendo ni comparto está «moda» de tener que dar discursos en las bodas, porque me iba a costar más escribir algo (dar con el tono, que no cayese en la cursilería) que leerlo, y porque quería disfrutar de la boda sin añadirle nervios.
Habla con ella. No es mala idea que escribas algo y lo lea otra persona.