A mí tampoco me gusta jugar con mis hijos, me aburro y es lo que dices tú: estoy físicamente pero la cabeza en otros lados. Por suerte su padre juega mucho con ellos. Me pregunto si soy así porque mis padres JAMÁS jugaron conmigo (los de mi marido sí jugaban con él). Y me sabe mal. Pero es que no me nace.