Hola! Estuve en una situación parecida.
A las 20 semanas salió que tenía un ventrículo del cerebro más grande de lo normal. Fui a controles casi semanales para ver el crecimiento y llegó a salirse de las medidas.
Me hicieron resonancia (bueno, en la tripa, a mi bebé), y una amniocentesis para descartar cosas.
La verdad que la ginecóloga de la Seguridad Social se portó muy bien y me daba mucha tranquilidad explicándome todo bien: lo que podría ser, las consecuencias…
Nos plantamos al final en la semana 32 o 35 con todo normal, y que si pasaba algo había que tirar para adelante.
Era como llevar la espada de Damocles sobre la cabeza. Iba en piloto automático y llevaba fatal que no hubiese nada que yo pudiese hacer.
Resultado: todo salió bien. No llegó a hidrocefalea ni nada (aunque también me aseguraron que la intervención para ello era muy rutinaria). Ahora los ecógrafos son tan buenos que se ven cosas que a lo mejor antes no se veían. Mi hijo nació con la cabeza grande, se salía de los percentiles, pero se fue normalizando con el paso del tiempo. Control en neurología pediátrica hasta los 2 años para asegurar que iba cumpliendo hitos a su debido tiempo, y nos dieron el alta porque los cumplía de sobra.
El trauma del embarazo es algo que se queda para mí, pero mi hijo está perfecto.
Espero que todo salga bien y que que estés acompañada por tu Red de apoyo. Son momentos en los que es fácil sentirse sola o incomprendida.
Os doy las gracias a todas las que habéis escrito para que esta mamá nos sienta más cerca. Egoístamente, me ayuda a sanar esa experiencia.