Mi vestido de novia era muy sencillo: liso, escote barco bastante alto, uno un poco más pronunciado en la espalda y poco más. Sí que me puse una mantilla blanca que me prestaron porque la había llevado también mi madre. Pero me la quité en la comida.
Disfruté mi boda muchísimo, a mí marido le encantó como iba y ni idea de si había alguna invitada más arreglada que yo. No me fijé, sinceramente.
Relájate y disfruta de tu boda y de tu vestido.