Lo sé. Sé que no debería importarme. Que lo importante es que yo me sienta bien, que me guste a mí y que ese día sea especial para mi pareja y para mí. Pero aun así me está pudiendo la presión.
Me caso en unos meses y ya tengo el vestido. Y en su momento me encantó. No es el típico vestido de princesa, ni el más caro, ni el más sexy. Es sencillo un poco boho, con una caída preciosa, mangas largas y un escote en la espalda que me enamoró. Me lo probé me miré al espejo y pensé: Es este.
Pero desde que lo compré no he dejado de pensar si será suficiente. Si pareceré poca cosa, si se me verá muy tapada, si alguien pensará que no es un vestido de novia de verdad. Me rayo incluso con que algunas invitadas puedan ir más arregladas que yo. Ridículo, lo sé, pero es lo que hay.
Encima me paso el día viendo TikToks y Pinterest con novias perfectas que parecen sacadas de Vogue y yo ahí con mi vestido liso y mi moño desenfadado pensando si pareceré una invitada más.
Estoy intentando recordarme que ese día no va de lucirme para los demás. Va de casarme con la persona que quiero, de disfrutar, de bailar y de sentirme cómoda. Pero sinceramente, necesito que alguien me diga que no estoy sola en esto. ¿A alguna más le pasó? ¿Al final todo fue bien?
