Nací en el 79 y me pasé casi la infancia entera con el pelo corto, por gusto personal. Además, también a mí madre y a mí padre les gustaba más y les parecía infinitamente más cómodo que llevarlo largo. Nadie se metió jamás conmigo, mucho menos me confundían con un chico.
Sigo siendo mujer de pelo corto en general, incluso rapado, y nunca lo he llevado más largo del hombro.
Las ideas de tu marido se han quedado bastante antiguas.