Yo también era reticente a la cocina abierta, pero ahora no lo cambio por nada. Lo de los olores es verdad, si cocinas, huele, pero con ventilar después un poco, está hecho.
Además de aprovechar mejor el espacio, para mí lo primordial es poder estar juntos, tanto cuando estamos solos como cuando tenemos invitados. Si no, la persona que cocina está siempre sola ahí metida. Poder terminar de preparar la comida y seguir charlando mientras los invitados toman el aperitivo, por ejemplo. Lo malo, tienes que mantener la cocina un poco ordenada, piensa que siempre va a estar a la vista y puede dar sensación de desorden o suciedad si no lo cuidas.