Si os pensáis que quitando «los gastos hormiga», las suscripciones y la pizza de los viernes vas a poder comprarte un piso, os digo que no. Es que ni para un coche. El sacrificio te permitirá renovar la lavadora si se te rompe como mucho. Y al ritmo que suben los precios, en un año ni para eso te dará.
Para poder ahorrar, habría que tener sueldos y alquileres dignos.