Yo tuve una pareja que era dominante, le iba el sexo duro, la sumisión y el lenguaje muy obsceno pero aparte de ser generosísimo (hacía que me corriera 6 o 7 veces antes de acabar él) cuando terminaba era el hombre más cariñoso y cuidadoso del mundo, preocupándose si yo había estado a gusto, abrazando, acariciando… Todo era absolutamente consentido y disfrutado y puedo asegurar que me gustaba muchísimo. Pero obviamente no a todo el mundo le gusta lo mismo y en una pareja tiene que haber acuerdos y comunicación para que quede claro qué gusta y qué no.