A mi me mordio mi perro cuando era pequeña. Me hizo bastante daño en la cara y en el brazo. Yo huí y me encerré en una habitación, gritando y llena de sangre. Mientras mi madre cogía su bolso para poder pagar el taxi hacia el hospital, mi padre, al verme gritando me dijo, tranquila que me llevo al perro. Él se fue antes que nosotras, con el perro llorando, pobrecito. Siempre he sentido que se lo llevaran, era mi perro, y lloré mucho aquella noche, pero no hubiese podido vivir con el miedo a que me hubiese podido volver a atacar. Yo no le hice nada que él pudoese haber visto como una agresión. Lo siento mucho